- AGO. 23, 2008 - Foto - Agropecuario - EL UNIVERSO
La producción de biocombustibles despojó al mundo de casi 100 millones de toneladas de cereales como maíz y trigo, que podrían haberse destinado a la alimentación, expuso el director general de la FAO, el senegalés Jacques Diouf.
Frente a la crisis alimentaria mundial, el mercado energético es tan grande y la demanda podría ser tan elevada como para modificar radicalmente los sistemas agrícolas tradicionales y el uso de recursos agrícolas para el mercado energético pueden introducir un paradigma completamente nuevo en la agricultura mundial.
Alertó Diouf que si los precios de la energía se mantienen altos y la producción de materia prima para el mercado energético sigue siendo una actividad económicamente viable, el resultado será la inversión de la tendencia descendente de los precios reales y, en consecuencia, los alimentos seguirán siendo caros.
“Se trata de un problema de voluntad política y de prioridad en la utilización de los recursos financieros a nivel mundial”, afirmó Diouf, en su séptima visita a Cuba.
Según el Banco Mundial, los precios de los alimentos prácticamente se duplicaron en tres años y unos 2.000 millones de personas están afectadas por la crisis, y 100 millones más en los países pobres pueden pasar a vivir por debajo del umbral de pobreza extrema.
Un estudio de la FAO, también ve como catástrofe potencial el hecho que ante la necesidad de doblar la producción mundial de alimentos para el 2050 y poder sostener a una población que superará los 9.000 millones de personas, cerca del 20% de la superficie agrícola del mundo sufre erosión u otras formas de degradación.
Iniciada hace unos 30 años, la agricultura de conservación se practica en la actualidad en 100 millones de hectáreas en todo el orbe.
El suelo sufre una alteración mínima, y la siembra se realiza a través de una capa de mantillo existente (siembra directa), que incrementa rendimientos y baja el gasto de insumos.