- AGO. 23, 2008 - Foto - Música - EL UNIVERSO
Alleguez Son es una agrupación de corte tropical integrada por músicos ecuatorianos y dirigida por Joel Alleguez, artista cubano que llegó al país en 1994 y se estableció en esta ciudad.
“Si te vienen a contar cositas malas de mí/ manda a todos a volar y diles que yo no fui/ yo te aseguro que yo no fui/ son puros cuentos de por ahí...”. Esa canción del inmortal Beny Moré suena en la discoteca Frida, y las parejas bailan y gozan.
Es la noche de la inauguración del local, ubicado en la av. de las Américas 210 y Ricardo Chávez, y el intérprete del tema es el grupo Alleguez Son: nueve músicos que lucen sombreros de paja y hacen brotar alegría de sus instrumentos. Al frente está Joel Alleguez soplando la trompeta, cantando y rumbeando como pez en el agua.
Una noche en Cuba, un chiquillo ve en televisión la trasmisión desde Varadero de Óscar D’León, que toca el contrabajo, canta, dirige su orquesta y baila para delirio del público. “Yo era ese niño y se me quedó en la memoria. Viéndolo quise ser músico”, dice el habanero de 36 años Joel Alleguez Brito.
Primero a escondidas de su padre –músico profesional– estudió en el conservatorio, donde logró una licenciatura en trompeta, además de canto y dirección coral. Pero también de puro atrevido –como indica– le mete a la percusión cubana y al trombón. Su música brota de sabias raíces: Beny Moré, Bienvenido Gutiérrez, Trío Matamoros y toda la música tradicional cubana. “El son es el tres, la clave y un bongó; ese es el son, mi hermano”, explica con acento entre habanero y guayaco.
A los 17 años ya era el trompetista de la cantante Cebe Matamoros, hija del célebre Miguel Matamoros. La orquesta se llamaba Cebe y sus Matamoros. Al año le entregaron la dirección del grupo que en 1994 se presentó en Quito, pero cuatro músicos se quedaron. Uno de ellos fue Joel, que luego vino a Guayaquil y por años grabó y tocó en varios grupos.
En 1999 se casó con Rosita –manabita madre de sus dos hijos, Ahela y Joel– y decidió quedarse. “Guayaquil es mi casa. Alguien me dijo que el Caribe terminaba en Guayaquil, tiene razón, La Habana y Guayaquil son iguales”, afirma.
En el 2000 nació Alleguez Son. “Un amigo me dijo: ‘Hagamos una noche cubana’. La hicimos y de esa salieron muchas noches más y esto ya no ha parado”. Son nueve músicos, el 80% ecuatorianos. “Por mí algunos creen que todos somos cubanos”, aclara. Al inicio solo tocaban música de la isla, pero luego abrieron el abanico musical: cumbia, salsa, merengue.
“A mí Héctor Napolitano me incitó a componer”, cuenta Alleguez, quien desde hace cuatro años lo hace. Su primer tema fue Nostalgia, después Gozando en Guayaquil, Mi rumba, Pa‘Esmeraldas, etc., que constan en Y sigo pegao, disco que presentaron en marzo de este año. “Los temas tropicales y boleros tienen letras bonitas porque no me gusta cantar y decir cualquier cosa”.
Dice que el ecuatoriano una vez que escucha un son se queda pegado a él. Por esta noche, que tocarán en Manta en un evento particular, de seguro interpretarán: “Antes de marchar quiero decirte tantas cosas que siempre te oculté/ que todo el amor que tú me diste/ siempre, siempre lo recordaré…”. Y el corito dirá: “Me recordarás cuando me vaya/ cuando me vaya me recordarás”. Y la gente gozará con Alleguez Son.