sábado 23 de agosto del 2008 Columnistas

Saber leer

Saber leer va más allá de reconocer las palabras y las frases, en realidad, se trata de reconocer conceptos y significados, de entender ideas, de ser conscientes del mensaje que se recibe. Se trata de descifrar no solo el mensaje explícito, sino el mensaje paralelo que toda comunicación tiene.

Cuando hablamos, el mensaje paralelo suele estar en el tono o en el gesto, por eso es que frases o expresiones comunes pueden ser interpretadas de distintas maneras y ser dichas en distintas circunstancias.

Si se trata de la palabra escrita, el mensaje paralelo puede estar en el tamaño o en el tipo de la letra y en el caso de periódicos y revistas, también, en el lugar o en la página en que se lo ubica.

Hoy necesitamos, además, saber leer el lenguaje audiovisual. No comunica lo mismo una foto o un video en que la cámara muestra el objetivo desde arriba, que si lo hace desde abajo; las tomas en blanco y negro que las tomas a colores.

La repetición de una imagen, una y otra vez, la cámara lenta, la cámara rápida, la imagen congelada, la toma de las manos del entrevistado mientras habla, son recursos que quieren decir algo.

Lo mismo ocurre con el sonido, la música dulzona, los sonidos ambientales, los ruidos, las voces, significan algo que quien los puso allí, quiere expresar.

Pero en el caso de lo audiovisual, hay que saber, además, cómo se hace y todo lo que se puede hacer en el momento de la edición. Es posible presentar secuencias que muestran acciones que no sucedieron en ese orden, por ejemplo, o hacernos ver a alguien en un lugar en el que nunca estuvo. Es posible, también, que se oigan voces y expresiones que no fueron dichas en el momento y durante la acción que se exhibe. En fin, incluso es posible que vuele Superman o que alguien siga sin cabeza por el mundo.

Por supuesto, cuando se trata de periodismo no hay cabida para trucos y las normas periodísticas son las mismas que para otros lenguajes, manteniendo la obligación de mostrar la representación de la realidad lo más fielmente posible. Hay normas, pero aún con ellas, es el profesionalismo lo que decide frente a los imprevistos y en los medios serios hay códigos de ética y formatos y métodos de evaluación permanente.

La publicidad o la ficción son otra cosa por eso, si se manejan bien todos los recursos, es posible que vuelen brujos y extraterrestres, que parezca que la cerveza es un baño de frescura o que una tarjeta de crédito es suficiente para ser feliz.

Es necesario pues, entender el lenguaje audiovisual y conocer todos los recursos de que dispone, lo es para no estar indefensos frente a la representación real de una ficción, frente a la publicidad o frente a una cadena de televisión.
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