Temen desempleo. Con su guitarra se mantienen en las calles Gómez Rendón y Esmeraldas.
“Arriba Ecuador y su música. Bienvenidos al templo de...”. Hasta ahí se lee la frase en uno de los dos pilares –aún en pie– tras la reciente demolición del inmueble que era conocido como El Rincón de los Artistas.
El otrora local de ambiente bohemio, que data de 1940, ocupaba la esquina de Esmeraldas y Gómez Rendón.
Allí, el mismo Julio Jaramillo –como otros cantores consagrados– deleitó al público con pasillos, boleros, valses y otros géneros avivados con los acordes de guitarras y requintos.
Pero en poco tiempo, en el área funcionará una tienda de repuestos automotrices, mas los músicos que ofrecen sus servicios en aquella esquina no piensan mudarse.
Más bien recalcan que son ellos quienes, con su presencia, han mantenido la representatividad de ese legendario punto de música popular.
“No nos ha afectado la demolición. El rincón de los artistas no lo hacía la casa sino nosotros los artistas, con nuestra presencia”, expresa Honorio Suárez Tutiven, requintista de 57 años, con palabras de convicción.
Franklin Zambrano (40), voz principal de un trío, comparte la apreciación de Suárez y confía en que el nuevo dueño del predio no tenga objeciones a la presencia de los cantores.
El Rincón por más de seis décadas fue punto de encuentro de cantantes, guitarristas, arpistas y clientes de todos los estratos sociales, que llegaban a “tomarse unos tragos” mientras ovacionaban a los artistas.
El propietario del local era el extinto Pedro Espinoza Martínez, a quienes los cantores recuerdan como El Capitán.
Ahora Clubert Espinoza, hijo de este, vendió el predio a una cifra que no revela y escucha ofertas por los seis cuadros que registran momentos dentro del Rincón, en cuyo interior también se escucharon las voces populares de Olimpo Cárdenas y Los Embajadores Criollos.
La construcción del nuevo local empezaría dentro de un mes, una vez que los dueños reciban la autorización del Cabildo. Así lo refiere Espinoza, quien comenta que la vetustez del inmueble le ocasionó varios llamados de atención.
Mientras tanto, las paredes aún en pie y las puertas de madera continúan como espaldares de los cantores, quienes esperan sentados que lleguen los clientes para ofrecer su arte con amabilidad y respeto.
Las tarifas parten de los $ 60 la serenata de 7 canciones, en el caso de los tríos; y, una hora de repertorio cuesta $ 100. Ahí los grupos interpretan unas 20 canciones, coinciden.
La noche del sábado pasado transcurrió sin mucha clientela. Los músicos añoran el agitado ritmo de fechas como Día de la Madre y San Valentín, pero no hay desánimo sino un ambiente de camaradería.
Y entre anécdotas, ahí están, como cada noche, con sus guitarras y requintos y elegantes con sus ternos, Armando Romero Ramírez (45), Andrés Indio (40), José Rodríguez (58), Teo Pacheco (51), su hijo Carlos (21), y otros cantores más manteniendo vivo este rincón marcado con la música popular.
Elías Vera
CANTANTE Y COMPOSITOR
“Fui fundador de El Rincón de los Artistas. Yo ponía a mover a la gente con mi: Baila, baila negra/ Ay mueve la cintura/ Que a mí me da locura/ El verte a ti bailar…”.