Una multitudinaria asamblea de productores rurales argentinos realizada este sábado en la ciudad de Olavarría (350 km al oeste de Buenos Aires) reclamó al gobierno de Cristina Kirchner medidas de aliento a la producción del sector y descartó por el momento una nueva huelga.
"El campo sigue con las manos vacías, el tiempo de agota, las respuestas son insuficientes", advirtió Luciano Miguens, titular de la Sociedad Rural Argentina (SRA), la entidad que nuclea a los grandes terratenientes argentinos.
En el encuentro estuvieron representantes de las cuatro principales entidades que nuclean a los productores rurales y que impulsaron una huelga por más de cien días, con cortes de rutas en todo el país para oponerse a un aumento del impuesto a las exportaciones de granos en una crisis que sacudió al gobierno de Cristina Kirchner.
El gobierno intentó sin éxito convalidar el aumento a través de una ley enviada al Congreso Nacional, pero la iniciativa fue desechada por el Parlamento.
"No es cierto que con la caída de la resolución 125 (que imponía la subida de impuestos) el problema del campo esté resuelto. Esa era la gota que rebalsaba el vaso, pero dentro de ese vaso hay muchos temas pendientes", dijo Miguens.
Los productores rurales advirtieron en Olavarría que acudirán al Congreso Nacional a partir de setiembre para "buscar las leyes que hagan falta" para aumentar la rentabilidad del sector, que consideran dañada por restricciones a las exportaciones, aumento en precios de insumos y presión impositiva.