Viernes 22 de agosto del 2008 Cultura

Cuentero desde siempre

Quico Cadaval trae sus Fantasmas familiares

El narrador español participa esta noche en  el Encuentro Un cerro de cuentos, que se realiza en la Fundación Leonidas Ortega.

El cuentero español Quico Cadaval comenta  que es narrador desde hace siglos. Desde  antes de nacer. Y lo dice porque viene de una familia y de una cultura donde siempre se contó. Para él, escuchar historias o contarlas fue siempre lo más normal del mundo. Como un indicativo de buena salud. Como tener las mejillas rosadas. Pero recién en la década del noventa  lo hizo una profesión.

Y este punto, este gallego lo explica con algo de humor,  con una de esas historias que tienen como protagonistas a las personas  de su región. “A mí me sucedió como a la  prostituta gallega del chiste, que cuando tenía 70 años recién se enteró de que las otras cobraban”, refiere. “Me pasé la escuela y el colegio contando sin saberlo”, menciona. Y  lo hizo gratis.

Fue en el 94 cuando Cadaval supo que había un movimiento del espectáculo de la palabra, como a él le gusta llamar a su oficio, “porque narración oral me parece el nombre de una enfermedad”, bromea. Y entonces se insertó  en este. Comenzó a participar en encuentros y festivales y decidió combinar su oficio de director y escritor de teatro con el de cuentero.

Es en calidad de cuentero que Quico Cadaval llega a Guayaquil, donde actualmente se realiza  el Quinto Encuentro Internacional de Narradores Orales Un cerro de cuentos. Como invitados también están los cuenteros Flora Ovalles, de Venezuela; Paula Carvalleira, de España; Carolina Rueda, de Colombia, y Juan Moreno, de Argentina. 

Es la primera vez que Cadaval viene  al Ecuador y del   país sabe poco,  salvo que tiene tres regiones y que hay muchos migrantes ecuatorianos en España. Pero, sostiene entre risas, “ya me voy a culturizar”. Quiere conocer de este país  su música, sus escritores, sus costumbres.

Cadaval ofrece esta noche su espectáculo en la Fundación Leonidas Ortega Moreira. Se titula  Fantasmas familiares, que es una recopilación de historias. Incluye, entre otras, una que le contó su abuela, pero le pone su identidad, su particular estilo. “porque hay mucha gente que repite textos, y para mí eso no es contar”, refiere.

Para este gallego de 48 años contar es conversar con el público, tratar de hacerse entender. Piensa que la belleza está en lo más sencillo y que no hace falta decir grandes frases literarias. Sus historias las saca de la familia, de las cosas que ve, de lo que lo moviliza.

Pero, contrariamente a su oficio teatral, donde sí escribe, en el campo de la narración no utiliza texto escrito, porque entonces tendría que memorizar las letras y, según él, perdería espontaneidad.

Dice que para armar sus espectáculos lo que hace es entrenarse. Contar siempre. Todo lo construye oralmente. Tampoco utiliza escenografía y en su vestuario trata de ser lo más natural posible, nada que distraiga.

Del encuentro de Guayaquil está gratamente impresionado, refiere. Señala que aunque haya muchos eventos de este tipo en otros países, este tiene hallazgos propios. Por ejemplo, anclarse en el cerro Santa Ana e integrar a los pobladores. Este año, Un cerro de cuentos invitó a varios de los habitantes  del cerro para que contaran historias. “Eso los hace sentirse orgullosos de lo que saben. La gente se siente valorada y eso es importante”, anota.

Cadaval no recuerda exactamente de quién es  la frase. Si de  Raymundo Zambrano o  Flora Ovalles, pero le gusta repetirla. Y es:  “La humanidad es la lucha por el oído ajeno”. Con esta  quiere decir que todos queremos ser escuchados. Y que todos tenemos qué  contar. Por eso la palabra es eterna.

BREVES

SEDE
La sede del Encuentro Un cerro de cuentos es la Fundación Leonidas Ortega Moreira (Rocafuerte 520 y Tomás Martínez). Las funciones son hasta mañana, a las 20:00. Entrada, $ 5.

DICEN ELLAS

FLORA OVALLES
“No es solo un encuentro de narradores orales. La  colectividad se incorpora. Haberlo  inaugurado en el  cerro Santa Ana lo convierte en singular”.

CAROLINA RUEDA
“Lo más impresionante es el público, que es ávido, dispuesto. Es   como un público profesional de cuenteros. Se puede contar todo tipo de cuentos”.

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