Mientras España lloraba por los 153 muertos de su peor desastre aéreo en casi
25 años, los investigadores trataban este jueves de descubrir por qué un avión
comercial español con supuestos problemas en un motor se estrelló apenas después
de despegar.
Spanair dijo que el avión sufrió sobrecalentamiento en una válvula de toma de
aire antes de un primer intento de despegue, pero no estaba claro si eso estaba
relacionado con el accidente durante el segundo intento, cuando ocurrió el
desastre.
Entre tanto, fuentes de Aviación Civil explicaron que el accidente aéreo pudo
deberse a daños en el timón o en el motor derecho del avión originados por el
fallo inicial del motor izquierdo, que hicieron que el aparato se bloqueara.
Según la autoridad aeronáutica española, todo apunta a que el fallo del motor
izquierdo provocara su rotura interior y salieran piezas despedidas, que
actuaron como "misiles".
Los expertos de Aviación Civil creen que las piezas desprendidas del motor
destrozado pudieron dañar el timón de dirección de la parte izquierda del avión
o el motor derecho, ya que en ese tipo de aeronave los motores se encuentran
pegados al timón en la cola.
Versión de la compañía
El vocero de Spanair, Javier Mendoza, dijo que la válvula en la trompa del
avión, bajo la cabina de los pilotos, estaba sobrecalentada y los técnicos la
desconectaron para corregir el problema. Añadió en conferencia de prensa que
este es un procedimiento habitual.
Mendoza dijo que se recuperaron las dos cajas negras del MD-82, pero una de
ellas estaba dañada.
Álvaro Gammicchia, un piloto de Iberia con siete años de experiencia en los
MD-82 y que representa al sindicato de pilotos SEPLA, dijo a The Associated
Press que incluso con la válvula deteriorada el avión no fallaría al punto
de causar una tragedia.
Spanair dijo que los técnicos declararon al avión apto para volar después de
reparar el problema.
Se trataba de un avión McDonnell Douglas MD82 de la compañía sueca Spanair
que iniciaba un viaje hacia Las Palmas de Gran Canaria (Islas Canarias) con 164
pasajeros y nueve tripulantes a bordo.
El accidente se cobró la vida de 153 personas, mientras que otras 19
sobrevivieron y permanecen ingresadas en hospitales de Madrid, algunas muy
graves.
Diversas teorías
Las mismas fuentes descartaron el error humano en el accidente porque "sólo
se atribuye cuando no se ha seguido el procedimiento de emergencia" y "no cabe
ninguno" si la explosión del motor es tan severa como para dejar el avión
ingobernable, que es lo que parece que ocurrió.
El fallo previo detectado en los sensores de temperatura del avión, que
obligó a retrasar el despegue, "en principio no tuvo nada que ver con el
accidente", y el comandante del avión fue muy "escrupuloso" porque no quiso
despegar inicialmente por un fallo que "no es una alarma grave y con el que se
puede llegar a volar".
El piloto levantó el vuelo y entonces probablemente falló el motor, los
pasajeros debieron escuchar un ruido parecido a "unas latas que se mueven con
algo en su interior", el comandante se dio cuenta y quiso corregir, pero en ese
momento algo pudo dañar la dirección, se quedó sin control y el avión cayó del
ala derecha.
La cola del avión presenta partes "roídas", que podrían deberse a esas piezas
que salían del motor.
Según los técnicos, un fallo en el motor por sí solo no significa una
emergencia y con un motor inoperativo el avión "sólo hubiera tenido un pequeño
desvío a la izquierda, hubiera podido volar y no se habría caído del ala
derecha".
Este fallo ocurrió después de despegar porque "si el piloto se hubiera dado
cuenta, habría desistido de la maniobra".
De todas formas, "no es normal" que salten piezas al incendiarse el motor y
además se puede abortar el fuego si se corta el combustible que le llega, pero,
en el despegue, "apenas hay tiempo de respuesta".
El avión fue revisado completamente, dijo Aviación Civil, aunque precisó que
los motores se revisan constantemente, "tal y como indica el fabricante".