La tragedia aérea es la peor en veinte años en España. La nave quedó reducida a‘una bola de fuego’.¿Y si, tal vez, no tomó el avión? Ayer, la pregunta se repitió una y otra vez en boca de las decenas de familiares de los viajeros del vuelo JK5022, de la compañía Spanair que a las 14:45 (hora local) se accidentó en el aeropuerto de Barajas, en Madrid.
El siniestro, hasta el cierre de esta edición, se saldó con 153 víctimas mortales y 19 heridos. Pero, durante la tarde, los allegados de los pasajeros intentaban con esa interrogante aferrarse a un hilo de esperanza en una sala en la Terminal 4 del aeropuerto. “Puede ocurrir un milagro”, decía un anciano con la voz desgarrada por el dolor.
A Manuel Romero, electricista peruano, le costó contener el llanto. Ayer instaló las veinte líneas telefónicas que en ese espacio se pusieron a disposición de los familiares. “Esto no lo he vivido nunca. Ya no sé qué responder, es tan difícil”, subrayaba el empleado de mantenimiento. “Las noticias están afuera, porque aquí nadie nos dice nada”, se lamentaba a su lado una mujer de unos 50 años mientras recogía unas mantas y almohadas proporcionadas por los servicios asistenciales. Una legión de psicólogos y trabajadores sociales ayudaron a familiares conmocionados, con ataques de ansiedad o ahogados en un mutismo infranqueable.
Juan Carreiro, empresario en Canarias, de 54 años, no se cansó de repetir que volvió a nacer. Una reunión que se prolongó más de lo previsto hizo que este piloto retirado cancelara el vuelo en el que viajaban 172 personas, de los cuales 162 eran pasajeros -entre ellos, 20 niños y dos bebés-, y 10 tripulantes. Tuvo suerte. No así las 153 personas calcinadas después que, según las primeras hipótesis, se incendiara el motor izquierdo en el despegue.
Una pareja española que debía viajar se salvó porque llegaron tres minutos después del cierre del vuelo tras vacacionar en Madrid. La mujer no podía ni hablar por la conmoción. Ellos retornan hoy a Canarias.
Mientras, otro pasajero no pudo viajar en la nave accidentada porque le faltaron diez euros ($ 145) para el boleto.
Ligia Palomino Riveros, una doctora colombiana, es una de los 19 sobrevivientes.
El aparato, que llevaba volando 15 años y que pasó una revisión en enero, se salió de la pista y chocó contra el suelo. La ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, a la espera de los datos que aporten las cajas negras, explicó que la nave, tras una primera aproximación para el despegue, su regreso y la reparación de una incidencia, volvió a la pista para iniciar la maniobra y levantó la parte delantera, pero no pudo continuar. Cuando los rescatistas llegaron al lugar del siniestro hallaron cadáveres irreconocibles, fundidos con ramas y restos del avión, en un radio de 100 metros. El rescate tardó horas y la identificación de los fallecidos podría prolongarse un par de días.
Los reyes de España se desplazan hoy al lugar donde se hallan los cadáveres, el recinto ferial Ifema, como ocurrió tras los atentados del 11 de marzo del 2004, para dar su pésame a los deudos. Los príncipes de Asturias visitarán a los heridos ingresados en hospitales madrileños, entre ellos menores y dos personas aún no identificadas.
MÁS DATOS: De los ocupantesLa lista de pasajeros El listado de viajeros que embarcaron en el avión siniestrado se puede consultar en la página web de la aerolínea:
www.spanair.com/Información diplomática
La ministra de Fomento española, Magdalena Álvarez, informó que el Gobierno de su país remitirá a las embajadas acreditadas en España el listado de pasajeros para que se pueda comprobar si existen viajeros procedentes de terceras naciones.
Teléfono de información
En España se ha dispuesto una línea de teléfono habilitada, con el número (0034) 971 91 650.