Jueves 21 de agosto del 2008 | 21:03 Vida

Sacrificado el bebé ballena perdido en Australia

AFP | SIDNEY, Australia

El ballenato perdido hace unos días en aguas australianas que trató de amamantarse de un barco al que confundió con su madre fue sacrificado este juves (viernes en Australia) para acabar con su sufrimiento, informaron los guardas medioambientales.

"El ballenato ha sido sacrificado tranquila y humanamente," dijo a la AFP el portavoz del Servicio de Parques Nacionales y Vida Salvaje, Chris McIntosh. "Fue un momento triste, pero se ha ido tranquilamente a dormir".

Un veterinario a bordo de un pequeño bote en la bahía de Pittwater, en Sidney, cerca de Palm Beach, administró un analgésico al animal, apodado Colin.   Posteriormente el ballenato fue trasladado a aguas poco profundas y se le administró un cóctel mortal.

El destino del ballenato ha sido un tema de conversación estos últimos días en Australia y se ofrecieron todo tipo de ideas para ayudar al animal: desde amamantarlo artificialmente hasta recurrir a un adiestrador aborigen de ballenas para cantarle canciones y tranquilizarla. Incluso el ejército se ofreció para ayudar a devolver al mar a Colin.

"Se sentía solo y quería estar con su madre y su familia", dijo Bunna Lawrie, de la tribu Mirning del Gran Estrecho de Australia.

El jefe del servicio de parques nacionales, Sally Barnes, aseguró que no quedaba otra opción que la eutanasia. "Estaba sufriendo enormemente, así que hemos tenido que tomar esta difícil decisión", justificó.

El ballenato, de la familia de las ballenas jorobadas, fue descubierto el domingo y en los últimos dos días se había debilitado mucho al no contar con el aporte de 230 litros diarios de leche que toman este tipo de animales.

En un esfuerzo por devolverlo al mar, al ballenato se le engañó con un "barco madre", pero después de que no encontró a su propia madre o un padre adoptivo entre las ballenas que transitan por Pittwater, Colin regresó a la bahía y de nuevo comenzó a tratar de amamantar yates.

Las ballenas jorobadas se encuentran actualmente de vuelta de su viaje anual de la Antártida a aguas tropicales para reproducirse y pueden observarse a diario no muy lejos de las playas de Sidney.

Los expertos aseguraron que Colin habría sido capaz de comunicarse con algunas de las ballenas que transitan por la zona, pero que sus posibilidades de ser adoptado eran muy escasas.


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