El Consejo de Estado belga ha decidido que el joven ecuatoriano Rothman Salazar puede ser expulsado del país, aunque todavía debe evaluar otro recurso de urgencia contra la anulación del rechazo de su regularización y, por el momento, la expulsión no se va a ejecutar.
Según informó la agencia Belga, el Consejo de Estado dictaminó anoche que la expulsión de Salazar, que tiene 19 años y vive desde hace 6 en Bélgica, no ocasionaría un "perjuicio irreparable", aunque paralizó la repatriación, al menos, hasta el 28 de agosto.
Antes, el lunes 25, el joven comparecerá ante un tribunal de primera instancia de Bruselas, que debe decidir sobre su permanencia en el centro en el que está internado desde su detención, explica hoy el diario "Le Soir".
Aunque fuera puesto en libertad, seguiría sometido a la orden de abandonar el país, recalcan desde la Oficina belga de extranjería, aunque reconocen que, en ese caso, es improbable que la obedezca.
El ecuatoriano, que fue detenido la semana pasada y enviado a un centro de detención tras constatar que no tenía papeles, vio rechazada en 2004 la petición de regularización que presentó junto a otros miembros de su familia.
Salazar fue interceptado la noche del pasado miércoles, cuando celebraba su cumpleaños junto a varios amigos y un vecino llamó a la policía a causa del ruido.
Los agentes comprobaron la identidad de Salazar y, al constatar que no tenía los papeles en regla, trasladaron el caso a la Oficina de extranjería, que ordenó su expulsión, paralizada a la espera de la decisión del Consejo de Estado.
Desde entonces permanece recluido en el centro de detención para indocumentados con orden de expulsión 127 bis, cerca del aeropuerto de Bruselas.
El abogado de Salazar presentó el domingo dos recursos de urgencia ante el Consejo de Estado, uno para la suspensión de la orden de expulsión -que fue rechazado- y otra para anular el rechazo de la petición de regularización.
Su familia y amigos, apoyados por varias ONG, están organizando para el próximo domingo una manifestación delante del centro para protestar por su expulsión.