miércoles 20 de agosto del 2008 Columnistas

Necesito una lupa

Los renglones de esta columna jamás pretendieron ni pretenden convencer, son una exposición sencilla y concreta de mi manera de pensar; pretenden, en algunos casos, presentar un análisis para ser discutido; cuando estos renglones se alimentan con sus cartas, entonces me siento complacido y copiosamente retribuido.

La semana anterior escuché a Diana Acosta, Rolando Panchana, Cristina Reyes y Alberto Acosta, en diversos escenarios, sobre un mismo tema: el próximo referéndum. De las experiencias personales de estos días extraigo estas conclusiones:

-“Alberto, le dije, esta edición de bolsillo del proyecto de Constitución, parece que fue hecha para no ser estudiada; el tamaño de la letra (arial narrow, 6) no invita a leerla, quizá pueda servir para una consulta; además, en su carátula se lee ‘…Constitución 2008 - Dejemos el pasado atrás’, a lo cual tengo dos observaciones: no es una Constitución sino un proyecto de Constitución; al decir Constitución sutilmente afirmo como realidad algo que está por venir, doy por existente lo que aún no existe; la frase “Dejemos el pasado atrás” es una clara invitación a votar afirmativamente por el proyecto; es un descarado abuso de quienes dispusieron esta edición de bolsillo”. Alberto Acosta conjuga a plenitud la preclara inteligencia con una dosis suficiente de sensatez, prudencia y buen humor; me sonrió, tomó nota de mis aseveraciones y no dio mayor importancia a mis preocupaciones.

-Los ex asambleístas a quienes escuché, en sus exposiciones, fundamentan el Sí o el No; lo hacen con aplomo, con mucha euforia e intentan convencer a su auditorio, lo cual es bueno y encomiable; sin embargo, de aquí surgen mis dudas sobre el contenido mismo del referéndum “aprobatorio” del proyecto de Constitución. Dando por descontado que la gran mayoría de votantes no leerá el texto del proyecto del que estamos hablando, la decisión estará supeditada a la publicidad que les impactó, a las conversaciones tenidas o a las exposiciones en mítines y foros. En una conferencia o seminario es imposible hablar de 444 artículos, 30 disposiciones transitorias y 30 del Régimen de Transición. Esta imposibilidad lleva necesariamente a exponer tan solo las razones a favor o en contra del proyecto. Quienes se propongan oír exposiciones por el Sí y por el No, para formarse un criterio, tampoco podrán tener una idea cercana a lo que está escrito en este proyecto de Constitución. La pregunta es obvia: ¿qué vamos a votar, por qué, para qué?

-Quienes recibieron bonos, jubilaciones, viviendas, condonaciones de deudas y promesas de un paraíso terrenal, no se sientan mal; el dinero repartido pertenece a todos los ecuatorianos, no es un regalo de un determinado movimiento político. Lean el proyecto, no voten por gratitud o por antipatía.

-Finalmente: el proyecto de Constitución no es enteramente bueno ni completamente malo. Lo bueno y lo pernicioso están presentes en sus líneas. Nos toca ver si las bondades que se proclaman existen de verdad y si los males que se anuncian son de tal peligrosidad que anulan cualquier valor que podamos encontrar en el proyecto de Constitución. Dura tarea, amigas y amigos.
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