- AGO. 20, 2008 - Foto - Editorial - EL UNIVERSO
El hecho es aún más grave si se considera que las autoridades universitarias aseguran ahora que nunca solicitaron la presencia del Primer Mandatario. Por su parte, el Presidente de la República tampoco debió concurrir con ese fin. Era fácil prever que su presencia como principal protagonista político de una campaña electoral tan polarizada, abriría la puerta a múltiples escenarios de alto riesgo. Él mismo fomentó esa posibilidad luego, al incitar a sus seguidores a que confrontaran a un pequeño grupo de jóvenes que protestaban.
Culpar ahora a otros sería una torpe manera de evadir la despreocupación e irresponsabilidad con que se preparó lo que inevitablemente tenía que derivar en violencia.