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| ¡Gracias Jefferson por hermanarnos! |
Ni los más grandes obstáculos pueden vencer a un verdadero ejemplo de vida, su decisión, su pundonor, su valentía, han hecho que los trece millones de ecuatorianos que existimos, apoyemos sin distinción de banderas políticas, ni clases sociales, ni intereses económicos, a este incomparable deportista, como lo es nuestro atleta cuencano, Jefferson Pérez Quezada.
Por su larga trayectoria de vida y con sus destacadas presencias al más alto nivel en su categoría de marchista, es para nuestro país un verdadero ejemplo de unión y lo digo con tanta certeza al ver las transmisiones a nivel nacional e internacional, como todos en un solo grito apoyamos a nuestro compatriota quien nos vuelve a dar una medalla olímpica; medalla de plata que sabe a oro, pues el haber estado mano a mano compitiendo con potencias mundiales y de mucho poderío económico –como lo es Rusia– no existe duda de que hemos ganado no solo el oro por nuestra gran participación como país, sino como un verdadero pueblo hermano que sí puede estar unido para realizar cosas buenas.
Jefferson Pérez nos da ese ejemplo de que cuando uno quiere, puede, y es así cómo este testimonio de vida da una gran satisfacción al Ecuador. Imitemos este ejemplo. Imitemos este empuje. Imitemos esa humildad. Imitemos esa unión. ¡Gracias Jefferson!
Imitemos a ese gran personaje de baja estatura, pero de inmenso corazón, porque una vez más da una alegría incuestionable a este pueblo ecuatoriano que tanto necesita de testimonios de vida como este. Este logro no solo es de Jefferson, es del país entero.
Carlos S. Emanuel Intriago, economista, Guayaquil
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| Un momento de abrazos |
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¡Mil veces, gracias Jefferson!, por haber puesto el nombre de nuestro querido país por lo más alto del mundo; por ser a carta cabal un ejemplo de deportista, de proba honestidad y humildad; por habernos demostrado con su tesón, pundonor y esfuerzo que nada es imposible de alcanzar; por haber expuesto lo que es la altivez y la dignidad en el hombre de bien.
Una vez más, ¡mil gracias!, por haber defendido ante el mundo la libertad de pensamiento y expresión que se pretende eliminar en nuestro país.
Miguel A. Farra N., Guayaquil
Sin duda alguna Jefferson Pérez es un orgullo del deporte, no solo ecuatoriano, sino latinoamericano y por qué no, mundial. Todos los ecuatorianos nos sentimos orgullosos de todos sus logros alcanzados en sus años de carrera. ¡Sin duda alguna, el mejor!
Pero qué vergüenza sentimos cuando vemos imágenes en las que un representante ecuatoriano es herido en la frente, por lo que se le exige que su uniforme sea cambiado y no cuenta con un uniforme alterno. Señores del COE, ¿qué está pasando?, y más vergüenza aún cuando vemos a nuestro héroe marchista ecuatoriano desmayado en el piso con la bandera tricolor, y que no haya habido ni una sola persona de nuestra delegación a su lado. Tuvieron que pasar varios minutos para que un auxiliar de las olimpiadas apareciera. Qué vergüenza COE. Así como los deportistas se preparan para unas olimpiadas, ustedes también deberían hacerlo para que cosas como estas no vuelvan a suceder.
Fernando Mora F., Nueva Jersey, EE.UU. No me cabe más que decir que no hace falta ganar una medalla de oro adicional para incorporarla al palmarés de Jefferson Pérez, el ya de por sí tiene un corazón de oro por todas las actividades realizadas a través de su fundación y por su enorme humildad; privilegio de pocos.
Cynthia Wong de Hidalgo Guayaquil
En momentos como los actuales, en que vemos cómo aumenta la desunión, el antagonismo, y hasta los ataques entre ecuatorianos (a sacerdotes, alcaldes, periodistas, damas, estudiantes de universidad privada); el triunfo de Jefferson Pérez Quezada es un mensaje de paz para ponerlo en práctica, para vivirlo entre hermanos ecuatorianos. Cuántas personas que estábamos en sitios públicos mirando por televisión la participación de nuestro compatriota, no gritamos en una sola voz, y nos abrazamos con la gente que estaba junto a nosotros, sin importar si la conocíamos o no, pero su triunfo nos hizo olvidar odios, rencores, divisiones sociales, antagonismos ideológicos, y todo fue una sola sonrisa, un solo abrazo, y lágrimas de felicidad. De personas como Jefferson, necesita el Ecuador. Emulemos su lucha por el bien, su trabajo por el éxito, su humildad para conseguir la grandeza. ¡No a la desunión! ¡Sí a la unidad! Gracias, Jefferson, por recordarnos que debemos estar hermanados si queremos ser un país de desarrollo y transformaciones productivas.
Berthy Morán, Quito |
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| Un momento de abrazos II |
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La noche (20:00) del viernes 15 vimos todos el capítulo más importante de las olimpiadas, la participación de Ecuador: maratón de 20 km.
Al principio, todo un pelotón de gente. ¡Qué nervios! La lucha fue intensa, el desgaste físico y el aire contaminado, no hicieron claudicar a Jefferson, y siguió. En un momento, pasó al ruso..., siguió..., lo pasaron, pero Jeff no decayó. Supongo que esos momentos su corazón y garra eran lo que impulsaban sus piernas... Y llegó en segundo lugar con todos esos gigantes de élite. Posiblemente a sus 34 años sea su última participación, pero qué forma de cerrar el capítulo deportivo de su vida y de hincharnos el corazón de emoción y orgullo a todo el país desunido por primera vez, por la campaña de conseguir votos. Pero Jefferson logró por un momento unirnos nuevamente en la alegría...; por un momento... ¿Qué nos espera más adelante? No a más desunión de razas, de clases sociales, a enfrentamientos periodísticos, con la Iglesia, etcétera.
María Teresa Marín, Quito
Jefferson Pérez es ejemplo de tesón, esfuerzo, optimismo y valentía. Sabemos su historia, la del pequeño vendedor de periódicos que paso a paso ha forjado una carrera de honor y gloria.
Lo importante de su triunfo no es decir únicamente que es el mejor, lo fundamental es que nos demos cuenta que como él, podemos estar en la cima con trabajo y fe en nuestros sueños. Que si nosotros creemos en lo que hacemos, podemos salir adelante sin hacer daño a los otros, siendo solidarios, haciendo las cosas con honestidad y esperanza.
Jefferson, durante sus declaraciones, manifestó que su presupuesto para triunfar fueron los 13 millones de ecuatorianos. Me enorgulleció ver a un hombre victorioso que tiene la mayor humildad del mundo y el más grande amor por su país. Mucho más cuando lo escuché decir que si Dios nos ha dado el talento, hay que luchar por ser los mejores, no por uno, cuatro o seis años, sino por siempre. Las medallas son suyas, pero el ejemplo de vida que nos ha dado hagámoslo nuestro.
Lorena Núñez Vargas, Guayaquil |
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| Olimpiadas y natación |
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A propósito de las olimpiadas, Ecuador en el campo del atletismo ha conseguido importantes y valiosos triunfos olímpicos y mundiales; en el balompié, con nuestra selección, conseguimos clasificarnos a dos mundiales, y hace poco un equipo nuestro quedó campeón de la Copa Libertadores de América.
Pero en las otras disciplinas deportivas no hemos conseguido triunfo relevante, a pesar de haber organizado en 1982 un Campeonato Mundial de Natación en Guayaquil. A pesar de que para celebrar ese campeonato se construyó una gran infraestructura de piscinas y complejos deportivos para la prática de este deporte, con el pasar de los años no se ha logrado triunfo internacional en esta disciplina.
Con la infraestructura, ¿qué se debió hacer?, destinarse al entrenamiento de miles de niños y jóvenes de las escuelas y colegios fiscales (que incluso no tienen ni patio) para entrenarlos semanalmente, como materia deportiva, con el fin de que los niños pobres de la ciudad puedan practicar el saludable deporte de la natación.
Conocemos que es oneroso el mantenimiento de las piscinas, pero el alquiler debería pagarlo el Gobierno, por la práctica semanal de todos los niños de colegios y escuelas fiscales, en estos centros deportivos construidos con dinero del Estado ecuatoriano.
Quizás con este método en el futuro tengamos algún olímpico en esta disciplina.
Antonio Alvarado, ingeniero, Guayaquil Dio orgullo ver que dos de nuestros nadadores, Marco Camargo y Yamilé Bahamonde, aunque no ganaron, fueron a representarnos en las Olimpiadas, en China.
Lo que molesta saber es que lo hayan hecho sin haber tenido a su entrenador, y todo porque el cupo de él fue utilizado por otra persona. Debían saber la importancia de un profesor para los nadadores y asegurar que los deportistas hayan viajado con sus entrenadores respectivos.
Raúl Chiriboga, Guayaquil
El periodo de los Juegos Olímpicos pekineses empieza a declinar a estas alturas del calendario.
Las cifras en los diversos deportes en competición van sucediéndose a una velocidad escandalosa. Mirando ya a la fecha, este macroevento deportivo ya empieza a hacer cuentas –aunque sea con los dedos– sobre el número de medallas que han acumulado algunas naciones, así como del puesto que esos países ocupan en el ranking mundial.
Un caso asombroso en natación ha sido el norteamericano, fabuloso Tiburón blanco, Michael Phelps, a quien se lo compara con el mítico Mark Spitz.
Miguel Sánchez, Zaragoza, España |
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| Universitarios enfrentados |
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He seguido de cerca los incidentes ocurridos el sábado 16 de agosto en la Universidad Católica y siento una profunda pena al ver cómo mi querida universidad, en la que –al igual que usted, señor Presidente– estudié en la Facultad de Economía, se vea involucrada en este tipo de conflictos políticos.
Todos, como ciudadanos libres que vivimos en una nación democrática, tenemos que expresar nuestras ideas. No se nos puede suprimir el derecho ciudadano de opinar. Lamentablemente, señor Presidente, el único causante de que existiera tal caos fue usted al decir: “Yo no voy a dejar ofender la majestad presidencial, así que chicos, ustedes resuelvan el problema, ustedes son 400, los otros, 50; díganle a esos majaderos que aprendan a ser democráticos”. Esto, traducido al buen castellano es: ustedes vean cómo lo resuelven, los de afuera son pocos y ustedes son más; lo que es conmigo no se van a meter, yo tengo mi protección.
¡No, no señor Presidente!, de esta manera no se pueden solucionar las cosas; la fuerza del golpe ¡no!; ¿a que unos policías peguen al que no opina igual que usted?, ¡no!; ¿a que se llame majadero a alguien por pensar diferente a usted?, ¡no!. No quiero eso para mi Ecuador. Yo quiero un país libre, justo, donde cada quien exprese su opinión, donde se disciernan ideas, no donde prime el peso del más fuerte sobre el más débil. Independencia, responsabilidad y libertad son los grandes compromisos que hay que asumir, a fin de que el Ecuador se fortalezca con la pluralidad de ideas, ¿no le parece mejor? Espero que mis palabras tengan eco en usted. No he pretendido ofender a la majestad del Presidente, sino hacerle conocer la opinión de una ciudadana común, que al igual que usted comparte la misma profesión, economista, y el mismo apellido.
María Pía Correa San Lucas, Guayaquil
Es lamentable cómo algunos sectores de la prensa han desvirtuado la manifestación de varios estudiantes de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil a favor del “No”, al calificarla como una “agresión” y una “perpetración”.
Es necesario que la comunidad conozca los verdaderos antecedentes. En primer lugar, la manifestación a favor del “No” fue realizada en términos pacíficos, hasta que la Policía, en un intento de acallar a los estudiantes y cumplir con los deseos de su “majestad”, empujó, agredió, echó gases lacrimógenos y amenazó. Si bien es cierto que la fuerza pública debe garantizar el orden, esta misión se desfigura cuando miembros de la Policía, escondidos bajo el mandato de la autoridad, asfixian, agreden y amedrentan al pueblo al que supuestamente deben “cuidar”. Otro punto trascendental que cabe destacar, es la ciega adhesión del presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica a la campaña del Presidente y la falsa representación que ha asumido; pues al momento que emite declaraciones vinculando la supuesta aceptación y entrega de los estudiantes hacia el plan de Gobierno y su proyecto de Constitución, engaña a la sociedad; pues no todos –y la manifestación es prueba fehaciente de lo mismo– están a favor del Gobierno y del “Sí”. Ha llegado el momento de salir a las calles y decirle “No” a un proyecto plagado de inconsistencias, errores gramaticales, incoherencias normativas y ambigüedades; pues es precisamente en virtud del “proyecto” que la ciudadanía debe votar, y no a favor o en contra de un líder o un partido. El cambio no está en las normas, está en la actitud.
Boanerges Rodríguez Velásquez, Guayaquil |
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| Universitarios enfrentados II |
Me causa indignación lo que sucedió el sábado 16 en la Universidad Católica de Guayaquil, cuando se produjeron hechos de violencia entre estudiantes incitados, nada más y nada menos que por el mismísimo presidente Correa.
¿Es esta la actitud de un Mandatario?, y por orden del Ministerio de Gobierno se prohíbe difundir imágenes de violencia en los medios de comunicación. ¿Acaso para tapar esta clase de hechos provocados por el Gobierno? Pido al señor Correa, si va a venir a provocar esta clase de incidentes, ¡por favor no regrese a Guayaquil!
Tyrone Espinoza P., Guayaquil
Repudiable la violencia; admirable el valor. En nuestra generación, al igual que en la Iglesia, están los “rivales” que el Presidente de la República no puede rebatir con su publicidad agresiva, insultante y mentirosa. El proyecto de Constitución, su difusión y supuestos argumentos de “cambio”, tanto en lo moral como en lo político, deben ser combatidos para evitar que nos acostumbremos o, peor aún, que nos convenzamos.
Estudiantes, no pierdan el entusiasmo a pesar de sus errores en el uso de la fuerza violenta cometidos el sábado 16. Pacifiquen su expresión, por favor, pero sin perder firmeza y frontalidad. No importa quién haya lanzado la primera piedra.
Ni la Policía Nacional, ni las supuestas penas de cárcel por “irrespetar la majestad” del Presidente frenaron sus deseos de expresión y repudio ante el mamotreto parido en Montecristi. Por favor economista Rafael Correa Delgado, ¡rectifique ya! Señores estudiantes, mis respetos. Esta ha sido una lección para los políticos “experimentados de carrera” y de rabo de paja.
Eduardo José Franco Suárez, Guayaquil
Se ha incitado a una provincia contra otra, a pobres contra ricos, al público contra la prensa, a pueblo contra sacerdotes, y hoy a universitarios entre sí.
¡Se les está pasando la mano¡ ¡Cuidado! Ecuador no avanza. No se ven frutos. Solo se siente el odio, el resentimiento, los complejos que causan discordias entre compatriotas. Lo ocurrido en la Universidad Católica es quemeimportismo por la juventud y el país. No permitamos más incitación a la violencia. Los que la provocan son figuras transitorias que luego huirán al exterior, pero a los que vivimos aquí, nos quedaremos más divididos.
Maritza Carrera, Guayaquil |
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La Junta Provincial del Guayas de la Cruz Roja ecuatoriana y su centro provincial de capacitación Cenpcap invitan al curso básico de primeros auxilios módulos I, II y III. Informes: 256-0674, 256-0675, ext. 131. |
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