Clarisa Mercado, madre del boxeador Carlos Góngora, que buscará mañana su boleto a semifinales de los JJ.OO. de Beijing, vive en una casa de siete por tres metros, en un solar del barrio Tiwintza, al sur de Esmeraldas, uno de los sectores más pobres de la ciudad.
En medio de sus carencias, Mercado no asimila el momento deportivo que vive su hijo en China. Es tal su desconocimiento sobre el pugilista que pregunta: ¿Me puede decir dónde está mi hijo ahora?
Es popular en su barrio. No precisamente por su hijo, sino por su buen humor.
Aunque no recuerda exactamente cuántos años tiene ella, calcula que anda por los 50. Relata que no ve a Góngora desde el pasado 31 de diciembre.
La madre del campeón sudamericano refiere que cuando nació el boxeador, trabajó lavando ropa para mantenerlo a él y a sus otros ocho hijos.
Sobre el padre de Góngora prefiere no hablar porque, según ella, un día salió con dirección a Limones, cantón Eloy Alfaro, y nunca más volvió.
Cuando lavaba ropa ganaba 20 dólares mensuales, actividad que ya no cumple porque ahora labora como ayudante de cocina y recibe $ 60 al mes. En su hogar no tiene comodidades y parte de las paredes son recubiertas con hojas de zinc.
Asesinato de un hijo
Ella no olvida que hace 14 años su hijo Robinson fue asesinado por un pandillero. Eso cambió la vida de Carlos y sus hermanos. “Desde ese día busqué la forma de sacar a mis hijos de Esmeraldas. Carlos se fue al Napo con su hermano Javier”, refiere la mujer, quien padece de una severa dolencia cardiaca.
Por esa enfermedad no le gusta mirar las peleas de su hijo. “Sufro del corazón y me puedo quedar muerta por la emoción. Además, no me gusta ver cuando le pegan a mi hijo”, dijo.
Textuales
LO QUE DIJO
Clarisa Mercado
MADRE DE CARLOS GÓNGORA
“No voy a ver esa pelea (de su hijo contra el boxeador hindú Vijender Kumar), sufro del corazón.
Además, no me gusta ver cuando le pegan a mi hijo”.