El primer ministro israelí Ehud Olmert advirtió este martes que Israel reaccionará sin imponerse restricciones militares si estalla una nueva guerra con un Líbano convertido en un "Estado de Hezbolá", el movimiento chiita.
"Durante la guerra de Líbano disponíamos de medios mucho mayores a los empleados, porque estábamos luchando contra una organización terrorista y no contra un Estado, pero si Líbano se convierte en un Estado de Hezbolá no nos impondremos ninguna restricción", declaró Olmert, según un comunicado de su oficina.
El primer ministro, que visitó una base de la "defensa pasiva", no dio más detalles sobre las intenciones de Israel en caso de guerra, y se contentó con precisar que dicha política será aplicada a todo país "que nos ataque".
Durante el verano (boreal) de 2006, Israel y Hezbolá libraron una guerra en la que el movimiento chiita libanés lanzó unos 4.000 cohetes contra Galilea, en el norte del Estado hebreo, obligando a casi un millón de israelíes a guarecerse en los refugios.
"Si estallan otras guerras serán diferentes de las del pasado. No se darán más esas situaciones en las que mientras la guerra se libra en el frente las grandes ciudades siguen como si nada pasara. La próxima guerra alcanzará las ciudades y las viviendas de los israelíes, porque el objetivo del enemigo será atacar la retaguardia", añadió Olmert.
El gobierno libanés de unión nacional adoptó a comienzos de mes su declaración de política general, que afirma la autoridad del Estado sobre todos los temas, incluido el arsenal de Hezbolá.
Sin embargo, la declaración recoge "el derecho de Líbano y su pueblo, su ejército y su resistencia (Hezbolá, ndlr) a liberar su tierra en las Granjas de Chebaa, las colinas de Kfarchuba y Ghajar", localidades fronterizas del sur de Líbano actualmente ocupadas por Israel.