El modisto guayaquileño dedica su creatividad a vestir a personas de tallas grandes. Sus colecciones han recorrido Europa.
Las tijeras y telas llamaron la atención desde la niñez a Daniel Gómez, cuyo nombre de pila es Danny de la Venta, un modisto guayaquileño y asesor de imagen radicado hace 33 años en Toronto, Canadá.
El diseñador, quien emigró al país norteamericano cuando tenía 20 años, es conocido por entregar vestidos el mismo día en que una clienta hace el pedido, con solo seleccionar la tela.
“Todo lo puedo transformar, basta con saber qué estilo le queda bien a cada mujer y los accesorios que le convienen (cinturones, tiras a los costados, flores de tela, collares, etc.)”, explica De la Venta.
Su mayor inspiración, asegura, ha sido su tía Germania Gómez de Ulloa, una modista que corta directo la tela. “De ella aprendí todas sus técnicas, como el no utilizar patrón (molde). Hasta ahora hace un vestido en dos horas y basta con una sola prueba para dejarlo perfecto”, dice.
Ha ganado fama en Toronto por diseñar y coser ropa variada y exclusiva para mujeres de talla grande, y por hacer solo una prueba de vestuario para ajustar detalles antes de entregrar la prenda.
“He cosido para gente con 250 libras que cree que con nada va a lucir bien, pero no es así. Hay que saber combinar el tipo de tela, los accesorios, los colores y diseños para que las personas gordas luzcan más estilizadas y elegantes”, señala el modisto, que viene a Ecuador entre cuatro y cinco veces por año para visitar a su familia o cuando lo llaman para exhibir sus colecciones o por un contrato de trabajo.
Una de sus clientas en el país es Cecilia Niemes, a quien viste y asesora. Exhibió sus más recientes diseños en la semana de la moda que se efectuó días atrás en la ciudad.
De la Venta empezó en Canadá abriendo una boutique, que luego amplió hasta convertirla también en un taller. Sus creaciones han vestido a modelos internacionales que las han desfilado en pasarelas de Milán, Toronto, Londres, París, Nueva York, entre otras ciudades.
Su modelo favorita es la esmeraldeña Clío Olaya, a quien “con un pedazo de trapo le hago maravillas. Ella es una chica muy sencilla y con mucha actitud. Sabe lo que quiere y hace lucir todo bien. Ambos trabajamos muy bien”, relata.
Dice que al momento de crear es un hombre frío, calculador y muy observador. Afirma que en la asesoría de imagen lo importante es la seguridad y autoestima que uno tenga antes de arreglarse. “La moda la establecemos nosotros, pese a que hay ciertos parámetros. Todo es cuestión de saber combinar”, acota.