- AGO. 18, 2008 - Foto - Política - EL UNIVERSO
León Roldós y su sobrina Martha en una reunión el jueves pasado en Guayaquil, en la que explican los pros y los contras de la nueva Constitución de Montecristi.
No están con el Sí, pero tampoco con el No. Por el momento, grupos como la Conaie, que reúne a organizaciones indígenas y rurales del país, y Red Ética y Democracia (RED) están reflexionando. Su decisión final, aseguran sus representantes, la tomarán en las dos últimas semanas de este mes.
Mientras tanto, en las reuniones internas que tienen con sus bases, en las conferencias que dictan o a las charlas que asisten promueven los pros y los contras del nuevo proyecto constitucional de Montecristi.
“No tenemos una postura todavía, solo hemos analizado el tema indígena de la Constitución. Hay que ver si hay concordancia entre artículos”, señala Lourdes Tibán, de la directiva de la Conaie.
Al interior de las bases de esta agrupación los líderes hablan de lo positivo y negativo de la nueva Carta Magna. Dicen, por ejemplo, que mantienen concordancia con la Constitución de 1998, pero que les hubiera gustado que la consulta previa sí sea vinculante, es decir que sea necesaria para la toma de las decisiones que afecten la vida de todas las comunidades.
Según el artículo 400, “toda decisión o autorización estatal que pueda afectar al ambiente deberá ser consultada a la comunidad que deberá ser informada amplia y oportunamente”. El mismo artículo destaca que “si del referido proceso de consulta resulta una oposición mayoritaria de la comunidad, la decisión de ejecutar o no el proyecto será tomada por resolución debidamente motivada de la instancia administrativa superior”.
“No puede ser que la consulta previa sea solo para escuchar”, cuestiona Tibán, quien cita como ejemplo otro enunciado con el que no está de acuerdo: “el quichua es oficial para las relaciones interculturales, pero debió ser oficial para el país”.
La posibilidad de que los constituyentes se extiendan seis meses más si llega a ganar el Sí, también es un punto que la hace reflexionar. “En eso no estoy de acuerdo, los asambleístas ya cumplieron su rol”.
Hablar de lo positivo y negativo es parte de las jornadas cívicas que cumple RED. Una de sus máximas representantes, Martha Roldós, cuando la invitan a conferencias o paneles para presentar su postura frente al próximo referéndum explica los pros y los contras de la Constitución.
“Las garantías, los derechos de la naturaleza, el acceso al agua, el cambio de modelo a una economía social y solidaria son cosas con las que estamos de acuerdo”, explica.
Le preocupa lo que llama el “secuestro de la institucionalidad”, que es el cambio de la justicia actual a una Corte Constitucional y a un régimen de transición donde se secuestra tanto a los órganos de control como a la Corte Constitucional, donde directa o indirectamente serán puestos funcionarios por el Ejecutivo. “En esos términos nos preocupa cómo se viabilizan las garantías que contempla la nueva Constitución”, comenta Roldós.
León Roldós, líder del mismo movimiento RED, recalca que lo importante es que la población analice todo el documento aprobado por los asambleístas antes de tomar la decisión el 28 de septiembre.
“Creo que hay temas flexibles que son fundamentales. Creo que la Constitución que está impresa no fue la aprobada en los debates de la asamblea. Entonces es ilegítima por esa misma razón, estamos ante una ilegitimidad. Quiero decirle al país que no sea rebaño del Sí ni del No. Quiero que analice la Constitución y vote por la conciencia y no por el rebaño”, explica.
A ratos, Roldós se inclina por el voto nulo como una alternativa, pero enseguida reafirma que lo primordial es que la población analice los cambios que se han hecho y, especialmente los enunciados que fomentan el hiperpresidencialismo constitucional. “Llegamos a formas de totalitarismo, pero eso quiero que sea analizado. Ese es mi gran desafío. Creo que hay un poema bellísimo en los derechos, pero hay, en cambio, un esquema totalitario en el ejercicio del poder”, manifiesta Roldós.