Los directivos hacen llamado para que los españoles en necesidad acudan a la sede.
Francisco Ramón Huerta Fernández, de 75 años, nació en Asturias, España, y llegó a Guayaquil hace 48 años.
Desde entonces, y después de haber navegado por diversos mares y haber pasado una serie de aventuras como pescador, decide radicarse en esta ciudad y ser parte de una agrupación que lo acogió como uno más de sus miembros: la Sociedad de Beneficencia Española.
Esta organización, que mañana cumple 125 años, agrupa actualmente a 320 miembros. “Nuestro propósito ha sido darle la mano a los españoles y sus descendientes”, manifiesta el Dr. Primo Díaz, presidente de la sociedad.
Historia
La Sociedad Española de Beneficencia la creó un grupo de españoles residentes en Guayaquil. Su propósito fue la de ayudar a quienes emigraban de España al Ecuador, dándoles ayuda económica o alguna fuente de trabajo.
En América, instituciones de este tipo se iniciaron en México, en 1842, luego en Cuba, Argentina y simultáneamente, en 1883, en Guayaquil, Ecuador, y luego en Lima y Callao, en Perú, “solo con el aporte de sus miembros y sin ayuda del estado español”, refiere Díaz.
Otro de los objetivos de esta Sociedad es fomentar la cultura española, sus costumbres, gastronomía y aquello que forma parte de sus tradiciones. “Lo que nos une a los diversos grupos étnicos son las tradiciones hispánicas”, refiere el titular de la Sociedad, descendiente de asturianos.
Descanso y amigos
Entre los bienes de la institución se encuentra la sede de la entidad, ubicada en Pedro Carbo 416 entre Nueve de Octubre y P. Ycaza, construido con las donaciones que hicieron los miembros de la sociedad y que fue inaugurado en 1958.
Justamente en este edificio, los españoles como Juan Martí, de 72 años, nacido en Cataluña, Carmen Giménez de Cucalón, de 77, de Murcia, y la descendiente de españoles Mariela Sierra de Espinoza, de 63, comparten momentos de recreación en el denominado Centro del Día Antonio González, inaugurado hace dos años.
En dicho centro tienen opción a participar de juegos de mesa, o leer uno de los 1.200 libros con los que cuenta la biblioteca.
También tienen acceso a internet, televisión, música y cuentan, además, con un dispensario médico por si se presentan emergencias.
“Aquí nos sentimos acogidos aunque somos pocos los que acudimos regularmente”, refiere Mariela Sierra y comenta que es nieta de José Sierra Aguera, quien fuera tres veces presidente de la Sociedad Española de Beneficencia.
Junto a ella se encuentra Juan Martí, de Cataluña, quien alista el juego de dominó para jugar una partida. “Mi tío fue el padre Cayetano Tarruell”, dice con orgullo y siempre sonriente. Él llegó a Guayaquil hace 43 años y está casado con la ecuatoriana Nelly Palacios, con quien tiene un hijo.
Ellos también refieren que suelen distraerse en su sede recreacional del Club de Campo, ubicado en el kilómetro 3,5 de la vía a Samborondón, donde disfrutan de las piscinas, canchas de fútbol y verbenas madrileñas que se realiza periódicamente.
Mañana, a partir de las 19:00, la entidad realizará un acto especial en su sede donde, entre otros actos, la Municipalidad condecorará el estandarte de la Sociedad.
Verbena
Los festejos conmemorativos de sus 125 años se iniciaron con la Verbena en el Club de Campo, en el mes de julio, con un concierto de música y coros.
Contacto
Mayores informes sobre las actividades de la agrupación al teléfono: 230-6435.
Mariela Sierra
Ecuatoriana
“Nos gustaría que la sociedad cuente con un espacio para bailoterapia, donde podamos desestresarnos”.
Francisco Huerta
Español
“Aquí en la Sociedad me siento acogido. Tengo varios amigos que me hacen sentir como en mi natal Asturias”.
Primo Díaz
Presidente de la Sociedad
“Esta organización siempre ofrece ayuda a los españoles de escasos recursos económicos. Se preocupa de ellos”.