Doce familias participan en nuevo curso televisivo de ‘Aprendamos’. Inicia el 2 de septiembre.
La batalla de una madre y un padre, ambos profesionales, por intentar que su hijo de 18 años aprenda a distribuir su tiempo libre en actividades de mayor provecho; los esfuerzos de una mujer de clase media alta por hacer que sus hijos le obedezcan; las peripecias de un hombre por tratar de criar a sus vástagos tras la partida de su esposa a otro país son algunas de las situaciones reales que se reflejarán en el nuevo programa de capacitación a distancia ‘Aprendamos’.
Este curso llamado ‘Familias con hijos adolescentes’ se desarrolló bajo el formato de docureality (mezcla de documental con reality) para mostrar las vivencias de las doce familias participantes y sus cambios en el transcurso del programa, cuya duración es de seis meses.
Para abarcar en lo posible las diferentes temáticas familiares en el reality, que se transmitirá desde el 2 de septiembre, se realizó en tres etapas.
La primera pondrá en análisis la vida familiar, que mostrará las relaciones entre padres e hijos; la segunda tiene que ver con los amigos y la cultura juvenil de los hijos adolescentes, que abordará sus actividades dentro y fuera del colegio con sus compañeros.
Finalmente, en la tercera parte se dará a conocer la vida afectiva y sexual en la etapa de los colegiales. En cada fase actuarán cuatro familias.
La idea de esta nueva modalidad del curso, impulsado por el Municipio de Guayaquil y que ha instruido a 378.075 personas a través de ocho programas, surgió ante la demanda de varios padres que buscan mejorar la comunicación con sus hijos, dice Marcia Gilbert, coordinadora de ‘Aprendamos’.
“Se han recreado situaciones y dramatizados con grupos de actores en los cursos anteriores, pero optamos esta vez trabajar con familias reales para que la gente se pueda identificar”, sostiene la concejala.
Pero más allá de meterse en la intimidad de las familias, se trata de registrar sus momentos cotidianos, remarca Fernando Fraschini, productor general del programa.
Explica que al principio se pensó en enfocar el tema en el adolescente “pero no quisimos señalar con el dedo al adolescente como si tuviera que ver con todo y nos dimos cuenta que también es importante la visión y problemas que tienen los padres”.
La selección de las familias también fue clave. Lucio Heller, otro de los productores, señala que no se quiso escoger a una familia modelo.
Para que el público logre una mayor relación con las vivencias se buscaron familias monoparentales (de un solo padre), afectadas por la migración, padres jóvenes enfrentando un embarazo no planificado, entre otros tipos. Todas se involucraron en el proyecto por su propia voluntad.
“Con esto queremos decir que siempre pasa algo. No hay receta para una familia perfecta”, expresa Fraschini.
Los adolescentes que interactuaron en las nueve semanas de rodaje del reality también representan a varios grupos de jóvenes. Estos practican deportes, tocan instrumentos musicales, gustan salir a fiestas, pasar en casa, ir al cine, compartir tiempo con la familia y las parejas, en fin.
En cada etapa, las doce familias asisten a talleres familiares en donde exponen sus desaveniencias con sus hijos a través de dinámicas grupales aplicadas por profesionales en psicología y orientación familiar.
Previo al reality, se efectuaron quince focus group con padres e hijos, 18 entrevistas a profesionales en salud, psicología y sexología y 150 encuestas en diferentes colegios. Los resultados de estos determinaron las situaciones más emergentes a tratar en el curso.
Fernando Fraschini
PRODUCTOR DEL PROGRAMA
“Más allá de meterse en la intimidad de las familias, se trata de captar las diferentes situaciones que viven y sus cambios”.
Marcia Gilbert
COORDINADORA ‘APRENDAMOS’
“Se han recreado situaciones con grupos de actores en los cursos anteriores, pero optamos esta vez por trabajar con familias reales para que la gente se pueda identificar”.
Protagonistas
EN FAMILIA
“Soy tu madre y vas a seguir mis reglas”, reitera Lourdes Correa a su hijo Sebastián durante una conversación sobre los permisos. Tras oír de su madre que no hay una razón para negarlos, Sebastián enfatizó que no es una ‘oveja’ para obedecer sin reclamar.
“Es la foto de mi familia cuando estaba unida, antes de la migración de mi mamá”, responde con nostalgia una pequeña de la familia Figueroa a la pregunta de su hermana: “¿Qué significa para ti esa foto?”.
Un adolescente proveniente de una familia en donde los padres son profesionales refuta a su madre la poca confianza y preocupación que siente por él. “No me da la confianza cuando estoy en casa con mi enamorada”.
“Soy muy agrio, muy frío, casi no juego con ellos (sus hijos)”, es lo que responde el jefe de hogar de la familia Figueroa cuando se le pregunta con qué frecuencia juega o comparte tiempo con sus hijos”. Su esposa migró a otro país.