Diversos sentimientos que se unen, es lo que siente ahora el ecuatoriano
Jefferson Pérez, quien ganó la medalla de plata olímpica en la disciplina de
marcha el pasado sábado en Beijing (viernes en Ecuador).
"Hay una
serie de sentimientos diferentes, porque por un lado terminar 20 años de carrera
deportiva es una satisfacción grandísima; pero al mismo tiempo me doy la vuelta
y veo todo el estadio lleno, cerca de 90.000 personas, saber que en una
actividad tan linda, como es el deporte, no voy a tener oportunidad de volver a
hacer esto", dijo.
En entrevista vía
telefónica con Citynoticias (89.3 FM en Guayaquil), el máximo campeón
ecuatoriano de todos los tiempos reveló que una
dificultad que tuvo fue la elección del tipo de zapatos que
debía usar para el suelo donde debió marchar: granito, y no asfalto
o cemento, como normalmente se da este tipo de eventos. El Comité
Olímpico Internacional (COI) fue el que seleccionó el calzado para el
recorrido.
Ademas, señaló, a mitad de camino estaba colocado un
suelo sintético sobre la capa de granito, indicó Pérez en diálogo
telefónico desde Beijing, China. "Entonces no sé qué hacer, no sé qué tipo de
calzado usar. No sé si es que utilizo calzado de pista porque no es una pista
completa... Utilizo zapatos, calzado de alto impacto para asfalto o concreto,
pero tampoco puedo usar eso porque hay capa de cuatro
milimetros".
Pese a las observaciones que hizo, Jefferson Pérez enfatizó
que el oro olímpico no es importante sino el mensaje que viene detrás: "no es
cuestión de medalla, no es cuestión del oro... Para mí tiene un significado
gigantesco poder decir a una nación: 'mira, Dios a mí me dio un talento, pero
tuve que trabajarlo durísimo durante doce años para ahora subirme al
podio".
Tras sus quintos Juegos Olímpicos, Pérez aseguró que haber podido
representar "la identidad de un país y la cultura de una gente" fue lo que le
dio la fuerza para levantarse día a día durante 20 años.
El marchador de
Cuenca (Ecuador) señaló la importancia de la medalla y recordó que le había
hecho falta "más de una década" -fue oro en Atlanta 1996- repetir la hazaña,
aunque reconoció que su objetivo en Pekín era el primer puesto.
"Nunca me
va a saber una plata a oro (...) Cuando cruzas segundo es distinto a cuando
cruzas en cabeza, porque cuando cruzas segundo ves al primero", señaló con una
sonrisa.