Los custodios abandonaron sus armas por la prohibición de la Ley de Seguridad.
La aprobación del reglamento para la Ley de Vigilancia y Seguridad Privada, hace dos semanas, generó malestar entre las compañías de guardias, sobre todo, en lo que tiene que ver con la prohibición de que los custodios porten armas de fuego en sectores públicos o fuera de los lugares para los que son contratados.
Esta disposición también preocupa a los moradores de distintas ciudadelas de Guayaquil, donde la seguridad está a cargo de hombres que brindan el servicio de vigilancia sin pertenecer a ninguna compañía.
Benito y Eugenio realizan esta actividad en Samanes 7 desde hace dos años. Ellos cuentan que hace quince días, cuando los habitantes de la zona se enteraron del reglamento, decidieron quitarles los revólveres calibre 38 que usaban para realizar su trabajo.
“Ahora esta labor se vuelve más riesgosa porque los ladrones andan armados hasta los dientes y no tenemos con qué defendernos”, expresa Eugenio, quien menciona que ante cualquier emergencia, tendrá que activar la alarma barrial y esperar el apoyo de la comunidad, pues enfrentarse a los delincuentes sin revólver “sería un acto suicida”.
En cambio, la labor de Segundo, de 68 años, se complica más aún, pues en el barrio en el que trabaja, también en Samanes 7, no hay alarma. Por ello, indica, si hay un problema, tendrá que alertar al vecindario con un pito e ir de puerta en puerta tocando los timbres.
“Antes la pistola nos servía al menos para hacer un tiro al aire y los delincuentes se iban”, se lamenta el custodio.
En cambio, en sectores como en la cdla. Alborada, 13ª etapa, los habitantes ya están hablando de la posibilidad de adquirir nuevos equipos de defensa para los guardias.
“La gente me dice que se va a reunir para comprar gas pimienta”, manifiesta Richard Mina, mientras sostiene un palo de escoba y un pito, que son sus únicas herramientas de defensa. Tanto él como Segundo y Eugenio afirman que aunque el trabajo de guardia es peligroso, deben resignarse a continuar en él “porque no hay más oportunidades de empleo”.
Euclides Mantilla, jefe del IV Distrito de Policía, señala que los guardias de seguridad que no pueden portar pistolas y revólveres podrán tener armas no letales como gas pimienta, toletes y dispositivos de electricidad para defenderse.
Sin embargo, afirma que hasta estos instrumentos deberán ser regulados por la Policía Nacional de acuerdo con la función que cumple el custodio, pues dice que incluso las armas no letales, en manos equivocadas, pueden ser peligrosas.
Pero para los moradores que solicitan los servicios de los guardias particulares, esto no es suficiente. “Si la Policía no puede darnos la seguridad que merecemos, que al menos sea más flexible y permita que nuestros guardias tengan armas, porque se están jugando la vida”, manifiesta Hugo Estrella, habitante de la cdla. Los Almendros.
Más agentes
La Policía anuncia que triplicará el personal del departamento de Control de Organizaciones de Seguridad Privada (COSP) de Guayas, donde actualmente trabajan ocho agentes.