‘No era la novia, sino su amante’
Hace mucho tiempo me enamoré de un dominicano que me apasionaba locamente. Era fogoso, fiestero, tenía muchos amigos, pero lo malo que tenía es que en cada fiesta que íbamos siempre le coqueteaba a alguna mujer y le daba su número de teléfono. Yo me hacía la loca como si no me diera cuenta o no me importaba, pero en realidad sí era celosa. Incluso él tenía la osadía de que cada vez que le sonaba el teléfono se iba de mi lado para hablar y luego regresaba diciendo que era su mamá que le llamaba desde su país. Mis amigas siempre me decían que él podría tener a otra y aunque yo lo sospechaba nunca lo admitía, hasta que en una ocasión lo encontré abrazado con una de mis compañeras de la universidad. No sabía qué hacer, porque él me decía que me quería y resulta que todo el mundo sabía que esa chica era la enamorada de años. Eso quería decir que me tenía como amante. Al enterarme de tal situación y en vista de que me sentía utilizada y burlada escribí a El Especialista, donde me respondió un psicólogo y me sugirió que reflexionara sobre qué era lo que me atraía de él y si lo amaba, pero llegué a la conclusión de que esa atracción era solo sexual. Entonces, para no quedar mal ante mis compañeros de clase, me conseguí un amigo muy guapo al que le pedí de favor que se hiciera pasar como mi novio, pero nunca tuvimos nada porque ese era el trato. Sin embargo, nos conocimos tan bien que después de un año nos dimos cuenta de que nos habíamos enamorado y actualmente tenemos proyectos para casarnos este año. En conclusión: considero que debemos investigar muy bien con quién nos relacionamos, porque nunca fui su novia, sino su amante.
María Laura,
Guayaquil
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