Practicar ejercicios controlados y supervisados es beneficioso para la salud. Libera tensiones, mantiene en estado óptimo el sistema cardiovascular, la presión arterial disminuye, mejora el colesterol bueno e incluso el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
También tonifica los músculos para lucir bien y por esta razón cada día acuden más personas a los gimnasios con mucho entusiasmo. Pero cuando han llevado una vida sedentaria y quieren ver resultados de manera rápida practican distintos ejercicios o actividades deportivas de manera exagerada, por lo cual están propensas a sufrir lesiones, fatiga, dolor, entre otros, según Eduardo Sánchez, profesor de fisicoculturismo.
Incluso cuando no hay una buena nutrición o falta suplementarse con vitaminas y minerales, siguiendo la recomendación del médico, se está propenso a que se debilite el sistema de defensa, cuyo riesgo es contraer infecciones víricas. No obstante, si se ejercita de forma moderada, sucede lo contrario.
Conocer síntomas
El fisioterapeuta deportivo Jorge Andrade Rosales refiere que los síntomas más comunes del exceso de ejercicios son: fatiga, pérdida de peso o motivación, alteración en el patrón del sueño, aumento de la frecuencia cardiaca, entre otros.
Generalmente afecta a los dos sexos y depende de la cantidad de ejercicios realizados y la frecuencia. Además pueden presentar variaciones hormonales.
Según Andrade, el exceso de entrenamiento puede llevar a un retraso en el crecimiento y hasta riesgo de osteoporosis (pérdida del mineral calcio en los huesos).
Y como todo exceso es negativo para el cuerpo, especialmente para quienes practican deportes esporádicamente, lo recomendado es practicar ejercicios dirigidos, al menos tres veces a la semana por media hora y con un intervalo de un día entre una actividad y otra.