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Edición del DOMINGO 17 de Agosto del 2008 EL UNIVERSO inicio e-mail
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El Cuarto Ojo
Reinventando la disciplina
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Ricardo Cevallos Estarellas | ricardo@elcuartoojo.com

Hoy muchos padres libran verdaderas batallas campales con los hijos en sus esfuerzos por disciplinarlos. Por su lado, los jóvenes de hoy, más que nunca  quieren sentirse dueños de sus vidas y decidir por sí mismos su destino.

Muchas veces  con los años, los hijos terminan dando la razón a sus padres y cuando maduran se ríen de sus años rebeldes. Pero hay ocasiones en que detrás del furor infantil de la rebeldía sin causa, hay algo de razón. Occidente ha pasado de ser una civilización de intolerancia y desigualdades a un mundo moderno que podrá ser muy materialista pero que ofrece a sus habitantes un mínimo de confort y libertad. Gran parte de los avances sociales del siglo XX que nos llevaron a ser las sociedades relativamente democráticas  y libres que somos, fueron producto de rebeldes que se negaban a aceptar un mundo injusto.

En la era de la libertad  es muy difícil que alguien pueda ejercer control sobre otra persona. Por tanto, más que tratar de entender y opinar sobre detalles de la compleja vida de un joven en este milenio, los padres deberían esforzarse por dejar bien sentados los valores humanos que acompanarán a sus hijos  toda su vida. Hay valores como el respeto y la honestidad que no admiten discusión, trascienden códigos religiosos y la ética humanista contemporánea los acepta. Pero  hay valores que por no haber sido comprendidos han sido de alguna manera menospreciados, como por ejemplo la disciplina.

Esa extraña llamada disciplina
Los principios hedonistas de la sociedad de consumo ven a la disciplina como anticuada e inútil. La moral tradicional se encargó de dar a la disciplina un aura de no-divertido tal que hoy en día ser disciplinado no es considerado cool. Definitivamente, la disciplina no está de moda.

Pero si profundizamos un poco, descubriremos que más que una obligación moral, la disciplina es una herramienta para vivir mejor. Disciplina significa que la mente tenga el suficiente control sobre el cuerpo como para llevar adelante un propósito, sin caer en la pereza o las distracciones. En el área profesional, mientras más pronto una persona se concentre en estudiar una carrera o concretar un medio de subsistencia, su vida se le hará más fácil pronto.

La disciplina y la belleza
La disciplina trabaja también al servicio de algo tan frívolo como la belleza. Vivimos en una época que rinde a fondo que el método más sencillo para estar tonificado y tener un estado físico naturalmente bello sigue siendo mantener una rutina de ejercicio, algo que, ¡oh casualidad!, también requiere disciplina.

La disciplina tambien tiene que ver con la salud, pues esta permite unificar los deseos del cuerpo con las decisiones de la mente, lo que nos ayuda a volvernos uno con nuestro cuerpo.  Hoy sabemos que ese es el principio holístico de la salud física y mental. La disciplina es también un concepto muy ligado a la libertad, pues solo quien es dueño de sus horas productivas es dueño de sus horas de esparcimiento. Por último, la disciplina también se relaciona con la ética, pues en negocios, una organización manejada con disciplina, para dejar beneficios no necesitará sobrecargar sus precios, evadir impuestos o pagar mal a sus empleados.

Cómo aplicar la disciplina
Lo que nunca hay que perder de vista es que la disciplina, para que funcione, tiene que ser producto de una decisión personal, no de una obligación. La disciplina es una de las virtudes más manoseadas en la historia de la humanidad. Es bueno despojarse de prejuicios en contra o a favor de ella y simplemente empezar a practicar la concentración necesaria para llevar adelante nuestros objetivos, deseos y sueños. La disciplina es una práctica endosada por religiones y filosofías de todo el planeta, de manera que merece que nos detengamos a pensar en ella. Mientras más pronto lo hagamos, tendremos trabajando para nosotros a una importante herramienta para sacar más provecho a la vida y ser más felices.


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