Es innata en el hombre la predisposición hacia poner a prueba los límites. Desde temprano en la vida de un niño se advierte esa tendencia a ir más allá de lo conocido o permitido, ver hasta dónde le permiten llegar. Esta actitud es la que ha hecho posible todos los inventos y todos los descubrimientos.
Es en el desarrollo psicológico del niño donde más se evidencia esta característica, ya que es lo que le permite ir ampliando su mundo conocido, desde que descubre cómo es su cuerpo, palmo a palmo, y luego su entorno, tomando siempre pequeños riesgos, cayéndose para luego aprender a pararse y después caminar.
Esta exploración también es interna, de carácter emocional e intelectual, el niño gradualmente dándose cuenta de cómo va evolucionando su percepción de la vida y el mundo, y su ubicación en los mismos. En la medida en que el niño va desarrollando y madurando sus niveles emocional e intelectual, va adquiriendo la capacidad para entender y procesar conceptos cada vez más complejos que lo harán adaptarse a las nuevas exigencias que la vida le irá poniendo en el camino. Es lo que, en el sentido completo de la palabra, significa crecer.
Internet, cine, TV
En ningún campo es tan importante el grado de madurez emocional y cronológica de un niño como en el del conocimiento y manejo del tema sexual. Demasiada o muy poca información, o distorsión de la misma, pone a un niño en riesgo de actuar de manera inapropiada en circunstancias que podrían ir en detrimento de su desarrollo psicosexual y posterior vida sexual. De aquí la trascendencia que debe tener la educación sexual en la vida de un niño.
Lo arriba expuesto tiene como finalidad subrayar la indefensa exposición que los niños tienen frente a la información disponible en internet, o a la que como avances de películas para público maduro ven los niños mezclada con cintas infantiles. Todos sabemos, o deberíamos saber, que la navegación en la red la puede realizar un niño desde que aprende a leer (algunos tal vez desde antes), y desde ese momento es sujeto de influencia por parte de niños mayores, adultos pervertidos, y por la misma publicidad sexual que aparece en páginas web de otros temas.
Es cada vez más frecuente conocer que niños pequeños visitan sitios virtuales en los que el sexo explícito, en toda su gama, les es presentado como algo natural, fácil de realizar, con todos sus integrantes felices de hacerlo. De allí a intentarlo con otros niños no existe más que la presencia de la oportunidad que, está de más decirlo, los niños buscarán y encontrarán.
Hay que recordar que estas conductas han existido en todas las generaciones, la diferencia hoy es la ventana abierta dentro de la misma casa por la que el niño ve el sexo crudo, grosero, exagerado y distorsionado, incluyendo sexo con niños de protagonistas (usualmente en escenas de prostitución infantil o con pedófilos).
Es muy importante tomar en cuenta que esa curiosidad por el sexo (y el placer que, aunque en forma incipiente, el niño siente) en muchos casos ha terminado con el niño activamente involucrado en conductas sexuales con sus amigos, vecinos, compañeros o familiares. Tienen la noción de que nada de lo que pasa en la TV causa daños permanentes (todos los protagonistas que “mueren” están de vuelta al día siguiente; no ha pasado nada, “borra y va de nuevo”). No está en capacidad de saber que los daños causados pueden ser serios y permanentes. Con la inocencia perdida y sin la información o ayuda correcta es fácil pronosticar que su sexualidad podría distorsionarse.
¡Precauciones!
Toda conducta que causa placer puede convertirse en adictiva si no es controlada a tiempo, por esto hay que tratar de evitar esa primera vez, o tomar medidas terapéuticas lo antes posible al descubrirse los hechos. Las medidas preventivas de rigor son las de monitorear al niño cuando navega en la red (hay programas que ayudan en esta tarea), en lo posible tener internet solamente en un computador que esté a la vista (de paso chequear las películas que ve en su cuarto), establecer un horario y, sobre todo, hablar con claridad y firmeza de la política que sobre el tema deben seguir todos en la casa. Y después de esto continuar vigilantes.