En sus treinta años de trayectoria literaria, este autor ha publicado 13 libros. Ha incursionado en la poesía, el ensayo, el cuento y la novela.
El escritor guayaquileño Fernando Itúrburu es autor de una obra literaria amplia y diversa. La ha edificado en las últimas tres décadas. Comenzó a escribir en la adolescencia. Es autor lo mismo de una novela de corte detectivesco, que de un libro en el que narra las vivencias del barrio donde creció. O de poemas. O de ensayos. Sin embargo, toda esa producción la resume en 200 páginas, ya que esa es la extensión de la antología que este autor ecuatoriano, residente en Estados Unidos –es profesor en Plattsburgh State University de Nueva York–, acaba de presentar en Guayaquil. Se titula Rumor de inventario, antología personal, volumen editado por el Centro Ecuatoriano Norteamericano. Contiene una selección de los textos que él ha escrito y que, a su criterio, constituyen lo mejor de su carrera. Pero en el propio libro hace una advertencia: “Espero que quien recorra estas páginas mantenga vivo su derecho a decidir lo que considera mejor o peor”.
¿Por qué consideró oportuno hacer esta antología? ¿Para qué?
Es parte de una evaluación personal, de un mirar hacia atrás y reconsiderar lo caminado. La hago también para dar una visión de conjunto de los temas y géneros que he abordado. Prácticamente no hay circulación de ninguno de mis libros ya, y esta antología puede llenar ese vacío.
Señala, en el prólogo, que los textos que aparecen en este libro son lo más importante que, a su criterio, usted ha escrito. ¿Cuál fue el proceso que siguió para escoger o descartar textos?
Seleccioné lo que da una idea de variedad y, al mismo tiempo, de fidelidad por la preocupación de decir lo más claramente posible lo que sentía y
pensaba.
¿Cuánto de subjetividad puede haber en un autor al momento de valorar su propia obra? ¿Cómo lidió usted con ese aspecto?
Mucha. No valoro mi propia obra, simplemente la expongo. Es derecho de quien lee sacar sus propias conclusiones.
Usted es un autor que escribe poesía, cuento, ensayo, novela, crónicas. ¿En qué género considera que ha tenido mayor constancia y que ha logrado un trabajo más sostenido?
En la poesía y en el ensayo. Es lo que más he escrito a lo largo de los años. La prosa aún está haciéndose.
Guayaquil es una constante en su obra narrativa. ¿Qué significa para usted esta ciudad en su trabajo literario?
Guayaquil es mi mundo real e imaginario, un mundo incluyente en el cual encuentro lo que encuentro afuera, en otras geografías. Guayaquil es el espacio que quiero volver protagonista de lo que escribo, y también del mismo país llamado Ecuador.
El cholo Cepeda es un personaje de sus libros, pero es también el nombre de un amigo suyo en la vida real. ¿Por qué el cholo Cepeda trascendió a su literatura?
Porque el cholo Cepeda, el real y el literario, existe en la mente de los guayaquileños, es una realidad material, una generación, una masculinidad, una persona de carne y hueso que, sin embargo, al ser literaria, se abre al puerto de Guayaquil y camina sus calles, y siente y sufre, como todos. Es una manera práctica de decir lo que somos o podemos ser.
En el libro usted hace mención a su paternidad. ¿Ha influido este hecho también en su escritura? ¿En su manera de pensar y escribir?
La paternidad es un acontecimiento muy feliz para mí. Me ha cambiado. Me siento más adulto, listo para nuevas cosas y nuevos retos. Y es también la circunstancia personal que no cambiará ya en mí.
¿Cómo ve al Ecuador, desde la distancia, en el campo literario?
En el campo literario, como en los otros, necesitamos trascender nuestras diferencias y trabajar más por los lectores (la comunidad a la que un escritor se debe) y ser como la selección de fútbol de los últimos años: organizados, disciplinados, ambiciosos y marchar siempre con la frente en alto.
¿Ve nuevos nombres en las letras ecuatorianas? ¿Relevos generacionales? ¿Obras que trascienden?
No es bueno citar nombres, al menos no siempre. He auspiciado algunos nombres ya, en antologías dentro y fuera del país. Pero siempre estoy abierto a otros nombres que digan algo diferente, algo que vaya más allá de la imitación y las preocupaciones secundarias de siempre. Trascenderá solo lo que resista el paso del tiempo, y eso lo sabremos después de veinte o treinta años.
PERFIL: Fernando Itúrburu
EDAD
48 años
ESTUDIOS
Sus estudios literarios los realizó en universidades de Ecuador, EE.UU. y Francia.
SUS LIBROS
Entre sus obras están Maitines y laúdes, Cholo Cepeda, investigador privado; Vástagos, y otros.