El artista español está considerado uno de los mayores pintores de la historia del arte universal de todos los tiempos.
Las meninas, pintura que originalmente era llamada La familia de Felipe IV, es conceptuada como la obra cumbre del pintor español Diego Velázquez, uno de los grandes personajes de la historia del arte. Meninas es un término portugués aplicado a las damas de honor de la princesa Margarita, la niña rubia que ocupa el centro del cuadro. Esta obra es de 1656, trabajada en óleo sobre lienzo en formato grande: 318x276 centímetros; y se halla expuesta en el Museo del Prado, de Madrid. Un afiche de esta pintura, a todo color, circulará mañana, gratuitamente, con Diario EL UNIVERSO, como parte de la colección Grandes Maestros del Arte.
La pieza, de aparente sencillez, muestra una escena normal y posible en la corte del siglo XVI. Sin embargo, esa apariencia no logra ocultar una serie de perplejidades que hacen de esta obra una de las más complejas de la historia del arte. Al parecer, Velázquez, que se autorretrata, estaba comenzando a pintar a los reyes Felipe IV y Mariana, cuando la infanta Margarita irrumpe junto a sus meninas en el taller.
Hoy hay coincidencia en que Velázquez no solo quiso congelar en Las meninas un instante de la vida del palacio, sino que se propuso un enigmático juego intelectual. Entre sus intenciones estaría jerarquizar su profesión, entonces no muy estimada.
Velázquez nació en el Siglo de Oro del Imperio Español. Sus progenitores, hidalgos acomodados, pronto advirtieron sus innatas cualidades para el dibujo. Estas no solo le permitieron estudiar con Francisco Pacheco, el mejor teórico de arte de España, entrar a formar parte de la corte de Felipe IV como pintor de cámara, codearse con el mayor pintor del momento, Peter Paul Rubens, sino que también organizaron su vida más íntima: se casó con la hija de su maestro y desposó a su hija con uno de sus discípulos.
Fue culto, inteligente y original. Arropado por la corte y exento de sobresaltos económicos, pudo desarrollar libremente su vocación pictórica.