En junio, DreamWorks, el pequeño estudio cinematográfico que Steven Spielberg cofundó, en 1994, dio a conocer que había encontrado una manera de salirse de su infeliz alianza de tres años con Paramount Pictures. Reliance ADA Group, conglomerado de Mumbai, se acercaba a un trato para darle a la gente de DreamWorks 550 millones de dólares para formar una nueva compañía cinematográfica.
El que Spielberg y David Geffen, su socio, hubieran encontrado un inversionista no fue sorpresa. Spielberg es una superestrella y DreamWorks había dejado claro durante meses que odiaba ser parte de Paramount .
Pero aún había un elemento de impacto: Hollywood no podía encontrar un trato sustancioso para Spielberg, el director más rentable de la industria y un “tesoro nacional”. Tan sólo su película Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal, ha vendido más de 743 millones de dólares en boletos y aún se exhibe en todo el mundo.
No había nadie en Wall Street dispuesto a escribir un cheque en blanco Spielberg. El trato pendiente con Reliance subraya algunas realidades sobre él —principalmente que el director se ha vuelto tan costoso que pocas compañías que cotizan en bolsa pueden solventarlo.
Y otro susurro se escucha: ¿Cuánto tiempo falta para que el director de primera categoría, de 61 años, se vuelta un poco, digamos, jurásico?
Tales comentarios están arraigados en las justificaciones por haber perdido a Spielberg con Reliance, dicen su aliados, que señalan a su enorme lista de proyectos en el horizonte. Entre ellos están éxitos potenciales como Transformers: Revenge of the Fallen, que él producirá. También está desarrollando proyectos más intelectuales como un filme sobre Abraham Lincoln.
Aún así, los representantes de Spielberg tenían meses de conversaciones con respaldos financieros potenciales, dijeron tres personas involucradas, quienes pidieron permanecer en el anonimato por temor a irritar al poderoso director.
La aparente incapacidad de Hollywood para cerrar un trato con Spielberg destaca el cambio hacia un negocio cinematográfico más corporativo. Apenas hace unos años, el derecho a presumir a menudo impulsaba las decisiones de negocios. Los márgenes de ganancias son la obsesión.
Los DVD también tienen un papel fundamental en la renuencia a correr riesgos. Después de años de un crecimiento impresionante, las ventas de DVD en Estados Unidos cayeron 3,2% el año pasado, a 15,9 mil millones de dólares, de acuerdo con Adams Media Research, la primera caída anual en la historia del medio. Mientras que los DVD aún son un gran negocio, cualquier reducción provoca una gran preocupación, porque las ventas de DVD pueden representar hasta el 70% de los ingresos de una nueva película.
La situación de los DVD, combinada con la llegada de los torrentes de audio y video por internet, tienen a los estudios presa del pánico.
Los estudios también están cada vez más enfocados en películas de franquicia, que se venden bien en el extranjero. El equipo de DreamWorks cree en ofrecer una mezcla de cintas de prestigio y éxitos de taquilla.
Spielberg, quien ha dirigido más de 50 filmes, desea controlar su propio destino. En este punto de su carrera, dicen sus amigos, sus logros le han otorgado el derecho de tener el 100% del control de sus películas.
En este momento, es más probable que inversionistas extranjeros le permitan a Spielberg poner sus condiciones, señalan los ejecutivos de estudios.
Hollywood aún tendrá una oportunidad de quedarse con una tajada del famoso director.
Después de que las negociaciones con Reliance finalicen —si es que lo hacen— Geffen y Spielberg comenzarán a buscar un trato de distribución con uno de los grandes estudios.
¿Verán Geffen y Spielberg una guerra de ofertas? Probablemente, pero depende de qué clase de condiciones deseen.