Pídale a David Galenson que le diga cuál es la obra más importante del siglo XX, y sin dudar responderá Las Señoritas de Aviñón (Picasso, 1907). También puede decirle con certeza cuáles son los números dos, tres, cuatro, cinco, etcétera.
Su confianza en la clasificación no proviene de un montón de títulos en historia del arte. Después de todo, Galenson es un economista de la Universidad de Chicago que se especializó en el Estados Unidos colonial. Pero durante los últimos 10 años ha enfocado su atención en los artistas y la creatividad, convencido de que el tipo de análisis económico que explica los altos precios de la gasolina también puede explicar a los artistas más grandes de los últimos 100 años.
Su enfoque estadístico ha llevado a lo que, dice, es una interpretación nueva del arte. Está basada, en parte, en la frecuencia con la que la ilustración de una obra aparece en libros de texto. “La cuantificación ha estado casi totalmente ausente de la historia del arte”, afirmó. “Los historiadores del arte odian los mercados”.
Para Galenson, los mercados son lo que hacen al siglo XX diferente de las otras eras del arte. En periodos anteriores, los artistas creaban para clientes ricos. No fue hasta apenas el siglo XX que el arte entró al mercado y se convirtió en un producto de consumo, como una barra de mantequilla o una cartera de diseñador Hermès.
En este sistema, afirmó, romper las reglas se convirtió en el atributo más valorado.
Las mayores recompensas eran para innovadores conceptuales que cambiaban de estilos e inventaban géneros. Por primera vez, la idea detrás de la obra de arte se volvió más importante que el objeto físico en sí.
Galenson se propone promover sus teorías en un libro próximo a publicarse. Ya que muchas de las obras individuales rara vez, si es que alguna, llegan al mercado, decidió usar los libros de texto de historia del arte para valorar cada pieza.
Contó las ilustraciones de cada pieza en 33 libros de texto publicados entre 1990 y 2005, bajo la suposición de que las obras más importantes ameritaban el mayor número de ilustraciones.