Edificaciones sin concluir son símbolo del colapso del boom de la construcción en Gran Bretaña y de que la turbulencia del mercado crediticio ya cruzó el Atlántico desde Estados Unidos.
Los británicos tomaron dolorosa conciencia del hecho en estas últimas semanas: después de 17 años de crecimiento ininterrumpido, la economía se acerca más a una recesión y es posible que ya la esté viviendo.
Cifras publicadas el 7 de agosto por HBOS, la mayor agencia de hipotecas de Gran Bretaña, mostró que la baja del mercado inmobiliario, que ya estaba haciendo disminuir la confianza de los consumidores, se acelera. El precio promedio de una propiedad cayó 8,8% en los 12 meses que cerraron el 31 de julio, la mayor caída desde que la empresa empezó a seguir los precios en 1983. Los rescates, las quiebras y el desempleo, aunque con bajas relativas, empezaron a trepar en los últimos tres meses. El Banco de Inglaterra, el banco central, no consigue bajar las tasas de interés para que la economía siga creciendo debido al fantasma de la inflación. Dejó que las tasas de préstamo siguieran intactas en su reunión del 7 de agosto. Ahora muchos economistas predicen que la situación va a deteriorarse en los próximos seis meses, con lo cual deberán enfrentar una desaceleración más dolorosa y larga que la de Estados Unidos.
“Estados Unidos vio venir antes los problemas y hubo más acción para bajar las tasas de interés que en el Reino Unido, lo cual significa que le llevará un poco más en recobrarse”, dijo Ian Harnett, director de Absolute Strategy Research de Londres.
La economía de Gran Bretaña está en peores condiciones que en la mayor parte de Europa, con la excepción de España e Irlanda, debido a su fuerte dependencia de dos sectores en dificultades: el inmobiliario y los servicios financieros.
En el pico del boom inmobiliario, los bancos británicos se esforzaban por prestar mientras que sus rivales en el continente se vieron más limitados por la regulación. Leeds es una de las ciudades más afectadas.
Situada en el centro norte del país cerca de Manchester y Liverpool, con una población de casi 450.000 habitantes, Leeds creció a fines de los años 90 cuando las empresas de tecnología y de servicios se instalaron allí para aprovechar las rentas baratas y la proximidad a una universidad.
La demanda de oficinas y departamentos abrió paso a un boom de la construcción que transformó a Leeds en la ciudad de mayor crecimiento en Gran Bretaña en 2003 y determinó que la región fuera bautizada el Triángulo de Oro. Ahora, muchos de los edificios están vacíos y sus atractivos frentes de vidrio repletos de carteles de venta.
Nuevos desarrollos inmobiliarios, como el proyecto Lumiere que estaba por construirse cerca de la estación de trenes, están siendo cancelados porque los bancos retiran su financiación. Gordon Bell, director ejecutivo de Consumer Credit Counseling Service en Leeds, comentó que las llamadas a su equipo se incrementaron 20% en los últimos tres meses y que quizá se incrementarán aún más debido al mayor número de quiebras.
Las propiedades siguen estando 10% más altas que hace tres años, pero Standard & Poor’s advirtió que pueden llegar a caer otro 17% más antes de fines del año que viene.