- AGO. 16, 2008 - Foto - Sucesos - EL UNIVERSO
Indignación y dolor dejó la muerte de dos guardias de seguridad que fueron abaleados cuando trataron de evitar dos robos en las provincias de Pichincha y Los Ríos.
Una de las víctimas fue identificada como Freddy Patricio Segovia Vaca, de 27 años, supervisor de guardia de seguridad de la compañía Makrosecurity. Él fue asesinado ayer en las calles de Los Guarumos y Mayas, en Quito.
El crimen ocurrió a las 10:30 cuando el custodio estaba en el taller Makromotos. Testigos señalaron que los asesinos eran dos sujetos que ingresaron al local para exigir las llaves de dos motocicletas Suzuki que estaban estacionadas en la calle.
Segovia trató de impedir el asalto y disparó con su arma en cuatro ocasiones e hirió a uno de los antisociales.
El otro antisocial también accionó su pistola y mató al supervisor con un tiro en la nuca. Tras el crimen, los hampones huyeron en un auto Chevrolet Corsa blanco.
Segovia era casado y deja a un menor en la orfandad.
Asimismo, a la 01:30 del pasado jueves, Danny Cruz Iza, de 27 años y guardia de la compañía Wanckenhut, murió tras recibir un cartuchazo en la pierna izquierda, en un robo.
El hecho ocurrió cuando la víctima y su compañero Julio Sánchez custodiaban un tráiler cargado con licores, que venía desde Quito a Guayaquil.
Al llegar al recinto Los Bancos, cerca del cantón Quevedo (Los Ríos), cuatro sujetos vestidos como policías y con conos reflectores en la vía los obligaron a detenerse para supuestamente realizar un control.
No obstante, cuando los guardias se percataron de que se trataba de un asalto trataron de reaccionar con sus armas, pero uno de los hampones disparó primero e hirió a Cruz.
Al ver a su compañero muerto, Sánchez optó por salir corriendo, aunque fue impactado por perdigones. Él permanece asilado en el hospital Sagrado Corazón de Jesús de Quevedo.
En tanto, los antisociales abandonaron el tráiler y al chofer maniatado en el km 2 de la vía El Empalme-Quevedo. La Policía informó que la mercadería no fue sustraída, pues cuando los asaltantes trataron de abrir el contenedor sonó la alarma de seguridad. El vehículo permanece en la Policía.
Mientras, familiares de Cruz señalaron que él trabajaba para la compañía Wanckenhut desde hace un año. La víctima deja huérfano a un niño de 3 años.
El cadáver de Cruz fue trasladado a Quito, de donde era oriundo, para el sepelio.