- AGO. 15, 2008 - Foto - Migración - EL UNIVERSO
AZOGUES. La fotografía de Marcia Pinos, la deportista fallecida en México el pasado 30 de julio, fue colocada en la sede de la Federación de Ligas Barriales y Parroquiales del Cañar.
En su afán de llegar a EE.UU. murió en México el 30 de julio por el accidente del carro en el que iba.
Quienes la conocen la recuerdan como una mujer alegre, solidaria y con una gran destreza en el indor y en fútbol. Estas virtudes la llevaron a convertirse en la capitana de la selección de fútbol del Cañar y en primer vocal suplente del directorio de la Federación de Ligas Barriales y Parroquiales de su provincia.
Pese a su trabajo como dirigente y deportista, sentía necesidad de una mayor estabilidad económica. Eso la llevó a tomar la decisión de dejar a su pequeña hija en su natal Azogues y, con la bendición de su padre, Luis Pinos, a emprender su viaje ilegal a Estados Unidos.
Con la promesa de trabajar, reencontrarse con sus hermanas y volver para los 15 años de su hija que dejó huérfana con 9 años, el pasado 22 de julio Marcia viajó a Guayaquil y tomó un avión que la llevó a Honduras, dijo su amiga Ligia Calle. Pero su sueño no se concretó porque la camioneta, en la que iban con otros cinco migrantes ecuatorianos y un guatemalteco, se accidentó después de ser alcanzada por las balas en un confuso tiroteo entre los coyotes, un supuesto grupo rebelde y la policía mexicana. Esto ocurrió el 30 de julio en Chiapas.
Los cinco connacionales resultaron heridos y serán deportados. Ellos son: Edwin Álvarez Clavijo y Nelson Gonzales Clavijo, oriundos de Chacapamaba, cantón Azogues; y Elizabeth Sánchez López, Marco Sosa Castro y Marcelo Sabú, de 15.
Las cenizas de la reconocida deportista y dirigente azogueña fueron traídas hace ocho días por su hermano Raúl Pinos, quien viajó a México tres días después del percance con una visa gestionada por las autoridades de ese país y ecuatorianas. Él lamentó no haber podido traer su cuerpo. “Si demoraba un día más, la sepultaban en una fosa común”, indicó.
Su familia conoció del accidente a través de los medios de comunicación, pero buscaron más información hasta que se contactaron por internet con la funeraria de Chiapas donde estaba el cuerpo de Marcia. “Ellos no pudieron preservarla ante la ausencia de un familiar”, contó su hermano y agregó que “el cadáver se descompuso por las condiciones del lugar”.
Sobre el accidente, dijo Pinos que conoció por diarios locales y personas que trasladan a los indocumentados, que integrantes de un grupo armado denominado Zeta se acercaron a la camioneta en la que iban los buscadores de sueños, a su vez guiados por los coyotes en otro vehículo. Así empezó la persecución de la policía mexicana.
“El chofer de la camioneta se asustó y emprendió la huida, pero sus llantas fueron baleadas y chocó contra un tanquero. Mi hermana salió disparada del carro, cayó al asfalto y murió por los golpes en la cabeza”, contó Pinos. “Según la autopsia, en el cuerpo de Marcia no había restos de balas pero los brazos tenían heridas que no se pudo determinar si fueron por disparos”, dijo su hermano.
Pinos dijo que el Embajador de Ecuador en México tenía previsto anexar el caso de su hermana a un reclamo de los cancilleres de El Salvador, Guatemala y Honduras por la muerte y heridas de sus connacionales en un hecho del 4 de agosto en Veracruz y en el que murió el guayaquileño Peter Mora y hubo tres heridos. Por este último caso la representación ecuatoriana presentó el martes su reclamo a México.