viernes 15 de agosto del 2008 Columnistas

Nueva Constituciona

El castellano genocida y machista de Cervantes, Quevedo, García Márquez, Neruda, Borges, Paz, García Lorca, Cela, Aguilera Malta, Alberti y Darío siempre ha discriminado con el genérico en masculino.

El castellano tiene todavía muchos términos y construcciones gramaticales propios de una época machista. Parece que es un problema de nuestro idioma y que no se da en el inglés: cuando ellos dicen children, nosotros tenemos que decir niña y niño. Y cuando ellos se enrollan con sons, daughters, brothers & sisters nosotros abstraemos hijos y hermanos, porque el castellano genocida y machista de Cervantes, Quevedo, García Márquez, Neruda, Borges, Paz, García Lorca, Cela, Aguilera Malta, Alberti y Darío siempre ha discriminado con el genérico en masculino. Los semiólogos modernos han descubierto trastornos psíquicos irreparables en los hablantes durante los últimos mil años. Algunos sostienen que esta es la razón de nuestra decadencia y también la del éxito mundial de los angloparlantes, hasta en los juegos olímpicos. Ya se ve que es preciso adecuarlas a los tiempos modernos e igualitarios que corren. Por eso la Real Academia Española de la Lengua se ha reunido en los Cerros de Úbeda, provincia de Jaén, para preparar una nueva constitución de la lengua. Si las reformas son aprobadas por más de la mitad de los hablantes en una consulta popular planetaria, aparecerán en la próxima edición del Diccionario de la Real Academia de la Lengua. Siguen las reformas más importantes:

1. Si es la fiscala y no la fiscal, deberá decirse la criminala y no la criminal, la rivala y no la rival, la piela y no la piel, la miela y no la miel, y no solo con personas, también con ideas o cosas femeninas: actituda criminala, rivala ocasionala, vez anteriora. La revoluciona, la constituciona, la reuniona... Las mujeras son testigas y sopranas. La mano es mana.

2. Si es la jueza y no la juez, en adelante deberá usarse nueza y no nuez y al juez se le dirá juezo. También nariza por nariz. Si se dice presidenta, también independienta, constituyenta, caminanta, naveganta y diferenta...

3. Debe decirse mujera, cancillera, cónsula, sastra...

4. Igual suerte corren los adjetivos que califican a las palabras femeninas. Debe decirse la camisa verda, la maleta marrona. Tampoco podrán usarse adjetivos con terminación femenina si califican a un sustantivo masculino: el sombrero naranjo, el calzoncillo roso.

5. Todos los animales deberán mencionarse según su género. Pero no se aceptará vaca, ni yegua, ni gallina por ser despectivos y despectivas, discriminatorios y discriminatorias. A partir de la reforma se dirá toro y tora, caballo y caballa, gallo y galla, como mono y mona; pero también oveja y ovejo, jirafo y jirafa, cocodrilo y cocodrila, cebro y cebra, hiena y hieno, víbora y víboro, pescado y pescada, rato y rata...

6. Para evitar la discriminaciona, la feminizaciona de todas las palabras correrá igual suerta: el femenino de rey será reya y no reina, que es femenino de reino. El de príncipe debe ser príncipa y no princesa. El de conde, conda. El de duque, duca. Por supuesto no hay nuera sino yerna; caballera en lugar de dama y jineta por amazona. No habrá marido y mujer sino marido y marida.

7. Estará prohibido usar la terminaciona femenina en palabras masculinas. Por tanto deberá decirse:

a. El poeto, el periodisto, el artisto, el futbolisto, el dentisto, el finalisto...

b. También con las ideas o cosas como el problemo, el teoremo, el dilemo.

c. Se dejará de usar el artículo masculino para palabras femeninas empezadas en a tónica: la águila, una arca.

d. Dejará de usarse el masculino cómo genérico para referirse a colectivos o colectivas que incluyan objetos, objetas, sujetos o sujetas de los dos géneros. Si hay mujeras y varones debe decirse los chicos y las chicas, el presidento o la presidenta, los ciudadanos y las ciudadanas. Si en el campo se ven vacas, tiene que decirse toras y toros, terneros y terneras. No se puede decir mis tíos: hay que decir mi tía y mi tío. Nada de esposos: ahora habrá que decir siempre esposo y esposa.

e. Tampoco se podrán usar más adverbios o sustantivos masculinos para referirse a ambos sexos. Deberán mencionarse siempre los dos géneros: Juan y María vinieron junto y junta. La cama y el colchón estaban atada y atado. Pedro y Ana son enamorado y enamorada. Además de los inscritos asistieron otros y otras. Vinieron muchas y muchos.

No hay sancionas para los hablantes y las hablantas porque en el idiomo no hay leyas, tanto que cado uno y cada una lo hace como le gusta y no nos pasa nada porque no hay policías y policíos en las callas para vigilar la lengua. Tanto de nocha como a la luza del dío podemos decir lo que queremos. No va a ser obligaciona, pero así vamos a hablar dentro de poco gracias a la nueva Constituciona de la Reala Academia de la Lengua Española.

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