Viernes 15 de agosto del 2008 | 17:10 Internacionales

Afectados del terremoto de Pisco reclaman a gobierno peruano

EFE | PISCO, Perú

Miles de personas salieron hoy a las calles de la localidad peruana de Pisco en recuerdo de la tragedia provocada por el terremoto de hace un año y para protestar, en una marcha pacífica, por la lentitud del proceso de reconstrucción.

Aquel temblor, uno de los más cruentos de los últimos años, causó 595 muertos y más de 300 desaparecidos, además de dejar 75.000 casas destruidas o dañadas.

Pisco fue la ciudad más castigada por el sismo que azotó el 15 de agosto de 2007 a la costa del centro-sur de Perú.

Aunque los ánimos estaban soliviantados en los pasados días, la esperada jornada de movilizaciones, que atrajo a decenas de periodistas, se tradujo en una manifestación pacífica de unas 8.000 personas en la plaza de Armas pisqueña, según la policía, y en numerosos crespones negros en puertas y ventanas.

Los manifestantes desfilaron entre la plaza de Armas y el cementerio, coreando eslóganes contra el Gobierno central que preside Alan García y el alcalde local: "Alan escucha, el pueblo te repudia"; "Somos damnificados, no mendigos", "Reconstrucción sí, mentiras no".

Había adultos, ancianos y niños, y también alumnos de una escuela disfrazados de ladrillos y sacos de cemento para reclamar una más rápida reconstrucción de la provincia, que sufrió destrozos en un 85 por ciento, según las autoridades locales.

Aunque hubo un conato de corte de la estratégica carretera Panamericana en su entrada norte a Pisco, los manifestantes no lograron su objetivo y ni siquiera hizo falta la intervención de la policía antidisturbios, que apostó agentes y tanquetas en previsión de una acción de fuerza.

Muchos optaron por dirigirse al cementerio donde están enterrados sus seres queridos.

Allí, el sacerdote José Emilio Torres Mota, que el año pasado salvó la vida milagrosamente entre los escombros de la iglesia de San Clemente, ofició un responso por los muertos, y otros vecinos homenajearon a sus difuntos con canciones junto a sus tumbas.

El Ejecutivo central, empezando por el mismo presidente García, ha repetido igualmente que la excesiva burocracia lo ha ralentizado todo y los vecinos de Pisco se quejan de que solo se ha apretado el acelerador de la reconstrucción en los últimos meses.

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