Un tribunal federal de apelaciones falló que incluso los diseñadores de software que difunden gratuitamente los códigos programadores de sus creaciones pueden iniciar demandas por violación de los derechos de autor si alguien se apropia indebidamente del material.
El fallo de la Corte de Apelaciones del Circuito Federal en Washington, ayuda a clarificar una oscura zona del derecho en torno al control que pueden ejercer los programadores sobre su propiedad intelectual una vez distribuida gratuitamente en la llamada comunidad de fuente abierta del software.
El público puede utilizar el material en sus propios productos, pero debe reconocer el aporte de los autores originales del código de programación y difundir gratuitamente sus modificaciones en la fuente abierta, un ciclo de importancia crítica para que el software siga mejorando.
Ya que el código fue difundido gratuitamente, surgen incógnitas cuando es descubierta una violación y alguien incluye el código en sus productos de venta con fines pecuniarios sin contribuir beneficio alguno, ya sea mediante una atribución y el enunciado de las modificaciones efectuadas.
En el último caso, relacionado con la aplicación de un código que los aficionados al modelismo de trenes utilizan para programar los chips que controlan sus modelos miniaturizados, la Corte Federal de Apelaciones de San Francisco falló que el demandante podía querellar por incumplimiento de contrato pero no por violación de los derechos de autor.
La distinción es importante porque es más fácil recuperar compensaciones monetarias por daños en un caso de violación de derechos de autor.
Robert Jacobsen, que regente un grupo de fuente abierta de software que creó una programación que según él fue violada, solicitó una prohibición judicial de uso en contra de KAM Industries, que elabora un producto de competencia. El tribunal inferior rechazó la demanda de Jacobsen, pero el miércoles, el tribunal de apelaciones derogó el fallo y devolvió el caso al tribunal federal.
Tradicionalmente, los propietarios de derechos de autor vendían su material registrado a cambio de dinero, dijo la corte. La ausencia del intercambio de dinero en el otorgamiento de una licencia de uso en la fuente abierta no debería negar, sin embargo, que no existan consideraciones económicas.