- AGO. 15, 2008 - Foto - Sucesos - EL UNIVERSO
Momentos de dolor y consternación vivieron ayer los familiares de Yenny Santillán en la morgue de la Policía.
Una mujer recibió un tiro durante la balacera entre un presunto policía y los asaltantes.
Una mujer y un supuesto taxista fueron asesinados ayer durante un robo a un bus de transporte urbano, en el norte.
Los fallecidos fueron identificados como Yenny Beatriz Santillán Tobar, de 40 años, y Roberto Santos Sánchez Piguave, de 34. El atraco ocurrió a las 05:55 en la avenida Francisco de Orellana.
Según testigos, minutos antes, en la ciudadela Los Vergeles, dos sujetos se subieron al micro de la cooperativa J.J. de Olmedo, línea 63, de placa GAC-869, disco 2053.
Sin embargo, al llegar a la av. Orellana, por el redondel de la ciudadela Las Orquídeas, los delincuentes sacaron sus armas y amenazaron a los pasajeros.
En ese momento, uno de los viajeros, que iba en los asientos posteriores del bus, se enfrentó a los antisociales. “El pasajero sacó una pistola y dijo: Alto, soy policía (estaba vestido de civil)”, expresó un testigo sin dar su nombre.
En la balacera, Yenny Santillán, quien estaba sentada en la tercera fila, recibió un disparo en la cabeza.
“El tiro ingresó por la parte posterior de la cabeza y salió por la frente, creemos que fue el policía el que lo disparó”, sostuvo otro de los testigos.
Agregó que al ver a la mujer herida, el presunto gendarme huyó al igual que los antisociales. Estos se bajaron en la gasolinera Clyan, ubicada a pocos metros del redondel.
Supuesto taxista muerto
Despachadores de la gasolinera, quienes no se identificaron, aseguraron que vieron cuando los hampones se bajaban del bus y detuvieron un taxi.
“Los ladrones bajaron del taxi al conductor y le dispararon en el abdomen”, señaló uno de los trabajadores.
No obstante, la Policía investiga una posible participación de Sánchez en el robo, pues tenía puestas dos camisas.
La hermana del occiso, Ariola Sánchez, defendió su inocencia. “Mi hermano no era delincuente”, afirmó.
En tanto, Walter Villamar, cuñado de Yenny Santillán, señaló que la mujer había salido de su casa, en la primera etapa de Los Vergeles, para realizarse unos chequeos médicos en un hospital. Ella deja a dos menores de edad en la orfandad.