Jueves 14 de agosto del 2008 Religiosa y Obituarios

Palabra diaria

El poder y la presencia de Dios me renuevan, recibo curación.

Curación
Reconocer y hablar la verdad de que mi esencia es ser sano y estar bien puede ser difícil cuando enfrento un reto de salud.

Sin embargo, el leer la Biblia me anima a tener presente esta verdad. Una historia bíblica nos habla de una mujer quien había estado enferma por doce años. Los médicos no habían podido curarla y sus recursos se habían agotado. A pesar de todo esto, ella tenía fe. En  medio de una multitud, un día, siguiendo a Jesús, ella tocó el borde de su manto, con fe de que sanaría. Y gracias al poder y la presencia de Dios, fue sanada.

El poder divino de curación expresa vida activamente en todo mi ser ahora mismo. Haciendo a un lado toda duda, afirmo que gracias a la presencia y el poder de Dios, soy sano. El armonizar mi mente y cuerpo con la vida divina restablece mi salud.

–Marcos 5:34

“Él le dijo: -Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz y queda sana de tu enfermedad”.

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