- AGO. 14, 2008 - Foto - Vida - EL UNIVERSO
Las bibliotecas en Estados Unidos optan por buscar lectores por internet, quienes pueden descargar libros en forma gratuita.
La descarga gratuita de libros vía electrónica es una manera de captar más aficionados.
Para algunas personas quizá ha llegado la hora de guardar para siempre –y como un recuerdo– el carné que sirve para prestar libros en la biblioteca.
Es que con la esperanza de recuperar lectores, las bibliotecas estadounidenses han aumentado su lista de libros, música, audiolibros y películas digitales que pueden, sin costo económico, ser descargadas a una computadora o reproductor de MP3. Igual se logra con el software iTunes de Apple o el portal de compras por internet de Amazon.com, aunque el proceso sí tiene un costo.
En Phoenix (EE.UU.), por ejemplo, varias filiales se han asociado para crear una biblioteca digital que tiene unos 50 mil títulos de libros electrónicos, audiolibros, música y videos a los que se puede acceder desde cualquier sitio.
“Una vez descubierto, el programa suele resultar tremendamente popular”, dice Tom Gemberling, bibliotecario de recursos electrónicos de la Biblioteca Pública de Phoenix.
El sistema está disponible en miles de bibliotecas de EE.UU. y con un carné especial se accede a internet y algún programa fácilmente descargable, como Adobe Digital Editions, Mobipocket Reader o OverDrive Media Console.
En la web de las bibliotecas se pueden elegir los títulos que interesen, añadirlos a una cesta digital y dar al botón de descarga. Si el material que se requiere está reservado, se queda en espera hasta la próxima vez que lo solicite.
Según la biblioteca y el título, lo seleccionado puede permanecer en la computadora del usuario entre una y tres semanas antes de desaparecer, lo que supone que no hay que preocuparse con devolver el libro, CD o DVD a la biblioteca real.
“Todo el mundo con el que hablamos dice: ¡Guau! ¿Hacen eso? Es como un secreto atractivo, pero claro, no queremos mantenerlo en secreto”, dijo David Burleigh, director de marketing de OverDrive, una de las principales distribuidoras de las bibliotecas.
La firma tiene acuerdos con editoriales como HarperCollins y Random House, y empresas discográficas como Alligator Records. “A la gente le gusta la portabilidad”, aseguró Jim McCluskey, gestor asistente del desarrollo de colecciones de las bibliotecas Sno-Isle del estado de Washington, que pronto va a ofrecer descargas compatibles con el iPod.