Ecuador está dispuesto a mediar un acuerdo entre Chevron y los 30.000 habitantes de la jungla amazónica del país que demandan a la petrolera por hasta 16.000 millones de dólares por daños al medio ambiente, dijo el Procurador del país.
Campesinos e indígenas demandan a la firma estadounidense en una corte de Ecuador, acusando a su filial Texaco de contaminar la jungla y dañar su salud al verter hasta 18.000 millones galones (68.000 millones de litros) de agua con petróleo desde 1972 hasta 1992.
El caso, que según Chevron es una "farsa judicial" en la que ha interferido el Gobierno, se ha prolongado por más de una década, pero los demandantes esperan una decisión a comienzos del próximo año.
El procurador general de Ecuador, Diego García, dijo a Reuters que su Gobierno podría ayudar a ambas partes a lograr un acuerdo fuera de la corte en un caso que ha manchado la imagen del segundo mayor productor de petróleo de Estados Unidos.
"Estaríamos dispuestos a facilitar un arreglo", dijo García desde su oficina en Quito. "Nosotros no somos parte del proceso (...) el mensaje es cualquier intervención a pedido de las dos partes sería sólo como facilitador", agregó.
Las partes no han descartado un acuerdo, pero expertos dicen que es improbable que ocurra.
Los demandantes acusan a Chevron de presionar la Gobierno ecuatoriano para que ingrese al caso al pedir a Washington que no renueve las preferencias arancelarias claves para los productos del país andino.
"Chevron está jugando muy suciamente en Washington, presionando a que el Gobierno intervenga en el caso", dijo Pablo Fajardo, abogado de los demandantes. "Tampoco descartamos la posibilidad de arreglar, pero depende más de Chevron que de nosotros", agregó.
Texaco, que fue comprada por Chevron en el 2001, niega que sus operaciones afectaran la salud de las comunidades amazónicas. La compañía sostiene que está libre de cualquier responsabilidad porque pagó 40 millones de dólares por una limpieza ambiental en la década de 1990.
La firma estadounidense culpa a la petrolera estatal Petroecuador por gran parte de la contaminación.
"Estamos abiertos a cualquier conversación, pero el Gobierno necesita reconocer que tienen obligaciones sin cumplir", dijo Kent Robertson, un portavoz de Chevron en California. "El Estado también debe dejar de interferir en el juicio", agregó.
El presidente Rafael Correa, un izquierdista que frecuentemente trata con desdén a las compañías extranjeras y las acusa de estafar a su empobrecido país en miles de millones de dólares por rentas públicas, ha dicho que Chevron ha producido daños irreversibles a la jungla amazónica.