Bajo la dirección de su nuevo entrenador Luiz Felipe Scolari, el Chelsea afronta la temporada lleno de ambición para borrar un último ejercicio cruel, subrayado por una segunda plaza en el campeonato y una final perdida en Liga de Campeones.
John Terry ha secado sus lágrimas. Ha tardado, pero ha acabado por evacuar su angustia. El capitán de los Blues, cuyo penal errado en la final de la última 'Champions' lanzó al Manchester United hacia la victoria, ha sacado lecciones de este fracaso, como en el campeonato.
Como sus compañeros, ha superado la decepción, y ha vuelto más fuerte, más decidido, consciente de que pasó cerca de un histórico doblete. El optimismo ha vuelto a Stamford Bridge.
Este optimismo es la herencia del traspaso más importante del verano (boreal) para el Chelsea, el de Luiz Felipe Scolari.
El entrenador brasileño, campeón del mundo en 2002 con Brasil, ha traído un nuevo aire a Stamford Bridge. La era Scolari, después de los años arrogantes de José Mourinho y los meses deprimentes de Avram Grant, se abrió con una gran sonrisa.
Para definirle, 'Big Phil', como le han apodado los periodistas ingleses, es una feliz mezcla de sus dos predecesores. De Mourinho, tiene el carisma, el gusto por la disciplina, los conocimientos tácticos y el humor. De Grant, posee la sencillez, la calma y la sonrisa.
Enseguida ha sabido hacerse querer por jugadores, periodistas y aficionados. Sus hombres sólo tienen elogios para él, y los reporteros, incluso los más fieros, le apoyan, mientras que los hinchas también han caído rendidos a sus encantos.
Claro, hay un 'pero'. Scolari nunca ha entrenado a un equipo europeo de alto nivel y de entrada deberá demostrar que puede ganar con estilo, la nueva exigencia del patrón Roman Abramovich, y soportar la presión, sobre todo después de las primeras derrotas, si las hay.
Para eso, podrá contar con su nuevo líder, Deco. El portugués, que hace poco era uno de los mejores jugadores del mundo, vive una segunda juventud, a sus 30 años. Impresionante en los partidos amistosos, dirigirá el juego de los Blues.
Scolari también podrá apoyarse en el armazón del equipo. Ha logrado conservar a Frank Lampard y Didier Drogba, Terry, Joe Cole, Nicolas Anelka, Ricardo Carvalho y compañía. Y las lagunas en el puesto de lateral derecho parecen subsanadas con el fichaje del portugués José Bosingwa.
Por último, el técnico sigue soñando con la llegada de su protegido, Robinho. Con el genio brasileño en sus filas, los Blues serían todavía más temibles.
El Chelsea está motivado como nunca, listo a partir al asalto del Manchester United y de sus coronas de rey de Inglaterra y de Europa.