- AGO. 13, 2008 - Foto - Internacionales - EL UNIVERSO
GORI, Georgia. Guardaespaldas del presidente de Georgia, Mijail Saakashvili (tercero de la izquierda), lo protegen de un ataque aéreo ruso el pasado lunes.
Rusia y Georgia retirarán sus fuerzas y no se revisará la situación de regiones separatistas.
La guerra que enfrentó a Georgia y Rusia llegó ayer a un frágil cese de fuego, luego de la intervención de la Unión Europea (UE) a través de su presidente temporal, el mandatario francés Nicolas Sarkozy.
El presidente ruso, Dmitry Medvedev, y Sarkozy acordaron en Moscú que las fuerzas rusas y georgianas regresen a sus posiciones anteriores al estallido de la escalada bélica, plan de paz auspiciado por la Organización de las Naciones Unidas que el mandatario georgiano, Mijail Saakashvili, aceptó horas después.
El acuerdo final se suprimió toda mención de una discusión sobre el futuro estatuto de los territorios separatistas georgianos de Abjasia y Osetia del Sur, previstos inicialmente.
El conflicto se inició la semana pasada, cuando Georgia intentó recuperar militarmente el control de Osetia del Sur, región separada unilateralmente hace 15 años, lo que según Naciones Unidas provocó la huida de unas 100.000 personas.
Rusia denunció una “limpieza étnica” de los georgianos contra la población osetia y envió tropas, aviones y tanques, señalando que era en su defensa, pero penetrando en Georgia hasta unos 70 kilómetros de la capital Tiflis. Asimismo, autoridades de Georgia acusaron a separatistas osetios de “masacres terribles” contra georgianos.
Ayer, la Casa Blanca eludió acusar a su aliado como responsable del sangriento conflicto al señalar que determinar quién lo inició era “irrelevante”.
Las autoridades de Georgia, que habían reclamado antes del conflicto entrar a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), lograron ahora una presencia “más activa” de esta en su territorio, además de “asistencia militar”, al tiempo de anunciar su salida de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), formada por Rusia y ex repúblicas soviéticas.
Además recibirá ayuda de EE.UU. y del Fondo Monetario Internacional para mantenerse como uno de los países de más rápido crecimiento regional.
Georgia es el principal aliado de EE.UU. en el Cáucaso y en su territorio se encuentran los oleoductos que alimentan de gran parte de petróleo y gas al mundo occidental.
Ayer, líderes de cinco países ex comunistas aliados de Georgia aparecieron ante una gran marcha en Tiflis para apoyar al presidente georgiano.
“El tiempo de la dominación rusa ha pasado”, dijo el presidente polaco, Lech Kaczynski, junto con el ucraniano Viktor Yushenko, el estonio Toomas Hendrik Ilves y el lituano Valdas Adamkus, y el primer ministro letón, Ivars Godmanis.
A su vez el embajador ruso ante la OTAN, Dmitri Rogózin, criticó que los aliados no condenen la acción de Georgia.
Rogózin denunció la presencia de al menos 127 instructores militares estadounidenses que entrenaron a soldados de Georgia, pero el embajador de EE.UU. ante la OTAN, Kurt Vollker, señaló que eran instructores “contra el terrorismo internacional”.
Ayer se anunció que las próximas maniobras conjuntas OTAN-Rusia serían canceladas y que Washington impediría la entrada de Rusia en la Organización Mundial de Comercio (OMC) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), y buscará su exclusión del G-8, el grupo de los ocho países más industrializados, “en castigo” por el ataque a Georgia.