El conflicto armado entre Rusia y Georgia destacó la fragilidad del Cáucaso como una zona de tránsito de energía.
Analistas sostienen que los riesgos políticos y de seguridad podrían ayudar a Rusia en su intento por evitar que los inversionistas en Occidente se involucren en los recursos de energía del Mar Caspio y asegurar que las futuras rutas de exportación atraviesen Rusia.
La Unión Europea depende de Rusia para abastecer el 25% de sus necesidades gasíferas.
Pero la UE está tan deseosa de evitar la dependencia excesiva de los suministros rusos que considera atractiva una ruta para el transporte de energía desde el Mar Caspio hasta Occidente pasando por Georgia para esquivar territorio ruso.
Uno de ellos sería el ducto Nabucco, que sería puesto en marcha en el 2013 y transportaría gas del Caspio a Turquía y luego a Europa Occidental.