El régimen contratará una auditoría para evaluar la entrega del producto.
El 24 de julio pasado el Ministerio de Coordinación de Desarrollo Social (MCDS) dispuso los cupos de distribución de harina argentina para las trece principales industrias molineras del país.
Para ello, estas ya se habían comprometido a distribuir el saco de 50 kg a las pequeñas panaderías, a un precio de $ 22.
En la dirección electrónica del MCDS se encuentra la base de beneficiarios finales de esta harina, que son el resultado de un cruce de información entre la Federación Nacional de Panaderos, el Banco de Fomento (que ya distribuyó la primera remesa de este producto) y la Asociación Ecuatoriana de Molineros.
No obstante, la lista de beneficiarios no ha sido depurada. Este Diario hizo un recorrido por siete panaderías de esa lista ubicadas en el centro y norte de Quito. De ellas, solo tres reciben el producto a $ 22.
Dos direcciones que registra la base de datos no corresponden a panaderías ni expenden productos con harina. Una, en la Colón y Seis de Diciembre, es un locutorio; y la otra, en la Cordero y Foch es una tienda naturista.
En los dos locales restantes, una tienda que hace pan y una pizzería, sus propietarios no tienen información sobre el programa ni saben si sus proveedores llegarán a expender el artículo subsidiado.
La dirección de la pizzería, que consume tres sacos al mes, consta en la lista MCDS como un potencial beneficiario de la harina de $ 22. “Yo sabía que se subsidiaba solo a las panaderías. Hago los pedidos cada mes. Había escuchado algo de la harina de $ 38 por las noticias pero no me han dicho nada mis proveedores”, explica Karelly Bravo, dueña de la pizzería.
Según el estudio de focalización que realizó el MCDS, se entregaría la harina de $ 22 a 7.900 panaderos que compren menos de 30 sacos al mes. De ellos, quienes utilicen solo cinco tendrían cubierta la totalidad de su demanda. Quienes consuman entre seis y 30 sacos al mes solo podrán recibir hasta el 70% de su demanda, con el fin de que alcance el cupo de 65.700 sacos.
La ministra coordinadora de Desarrollo Social, Nathalie Cely, señaló que con este mecanismo de distribución se busca corregir los errores del Banco de Fomento, que se encargó de distribuir la harina argentina en su primera fase.