martes 12 de agosto del 2008 Columnistas

Integración

Luego de suscribirse el Tratado Constitutivo de la Unión de Naciones Suramericanas, Unasur, en Brasilia, en el mes de mayo, nuevos hechos e iniciativas políticas están marcando rumbos en este proceso.

El operativo militar del ejército colombiano contra las FARC, en territorio ecuatoriano, ya había producido un  debilitamiento del proceso y acelerado estrategias de acercamiento  entre gobiernos políticamente afines.

Una posición la lidera el presidente venezolano Hugo Chávez, quien para sorpresa de propios y extraños, luego de movilizar tanques a la frontera con Colombia y denostar a su Presidente, terminó abrazándolo después de manifestarle a las FARC, que era hora de que le digan adiós a las armas. A renglón seguido fue a visitar al Rey de España y entre bromas y risas regresó con una camiseta en la que se leía la famosa frase que dio la vuelta al mundo.

Hay que tener  presente que el nuevo populismo en Latinoamérica ya no se caracteriza solo por la falta de consistencia ideológica y la improvisación sino que también rinde culto a las encuestas, las mismas que le dicen al presidente Chávez que su homólogo Uribe tiene altísima aceptación en su país, sobre todo, después de la liberación de Íngrid Betancourt, y quien lo mandó a callar goza de más del 50% de aceptación en los pueblos iberoamericanos.

Despejado así el camino de resistencias que minan incluso su popularidad en Venezuela, el presidente Chávez ha reiniciado la implementación de su estrategia de liderazgo con pretensiones hegemónicas en esta parte de la región, a base de la utilización del petróleo y de lo cual es claro ejemplo el proyecto de refinería de crudos en nuestro país.

Al presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, lo ha designado algo así como albacea de la guerrilla colombiana y como calificado contendor de Uribe quien es el reconocido representante de la política intervencionista y guerrerista del presidente George W. Bush. Fiel a lo que se denomina realismo político, el coronel confiaba que el presidente Evo Morales salga bien librado del referéndum  en Bolivia, donde la oposición ha cobrado fuerza bajo las banderas de la autonomía, para incorporarlo a la nueva “agenda regional de planificación”.

Al sur del continente, los países partes de Unasur tienden a actuar teniendo como referencia el Mercosur y no con estructuras piramidales de inspiración caudillista. Incluso, en el interior de las naciones, conflictos de gran intensidad y consecuencias como el paro agrario argentino se resuelven finalmente en democracia haciendo retroceder al gobierno en sus pretensiones.

El Presidente de Brasil, favorecido en el plano interno por la estabilidad política y el desarrollo económico, está asumiendo un liderazgo que lo ha llevado a reunirse exitosamente con los presidentes peruano y colombiano con miras a cristalizar acuerdos comerciales y lograr la aceptación del ingreso de Colombia al  proyectado Consejo Suramericano de Defensa. La protección de la Amazonía está entre los objetivos.

En estos escenarios y dinámicas políticas camina ahora la integración, lo  que nos invita a reflexionar  sobre la necesidad de contribuir a encontrar una vía que nos permita, en unión de todos los pueblos,  dejar atrás definitivamente la larga noche neoliberal  y el trasnochado populismo que la acompaña.
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