Martes 12 de agosto del 2008 El Gran Guayaquil

Niños sonríen a la vida tras cirugías correctivas

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Los niños que fueron sometidos a cirugías de labio leporino, entre el 31 de julio y 2 de este mes, apenas tienen huellas en sus rostros de las malformaciones.

Evolución postoperatoria de 70 infantes se da en medio de la alegría de sus familiares.

Más tranquilos y distendidos. Así miran ahora la vida los progenitores de los 70 niños que fueron sometidos a cirugías correctivas de labio leporino, paladar hendido u otras malformaciones, en el Hospital Naval.
Las cirugías se realizaron entre el 31 de julio y el 2 de este mes y el fin de semana pasado se realizaron las primeras evaluaciones postoperatorias.

Los niños salieron entonces con puntos de sutura y gasas cubriéndoles el rostro, los pies, las manos..., pero hoy apenas quedan huellas en la zona intervenida. “Salió llorando (del quirófano). Solo podía abrazarlo. Ni siquiera había comido (el niño), porque solo se mantenía con agua”, recordó Lady Vera cuando tuvo de vuelta a su hijo, Isaid Segura Vera, de cuatro meses.

Los niños que iban a ser operados, la mayoría menores de 4 años, no podían ingerir alimentos por disposición médica. Las operaciones se hicieron como parte de la campaña social de la fundación Operación Sonrisa.

Isaid, quien tenía labio leporino, sonreía a su padre, Ramón Segura,  cuando regresó a casa, en la cooperativa Jacobo Bucaram, en la vía Perimetral. “El papá era el más feliz. Él no pudo estar en el hospital por el trabajo”, comentó la progenitora de Isaid.

El sábado pasado, en el hospital ubicado en la av. Veinticinco de Julio, donde los cirujanos realizaron las evaluaciones postoperatorias de 41 pacientes, los padres mostraban otro semblante, lejos de aquel estado de ansiedad y preocupación que reflejaban cuando sus vástagos estaban en los quirófanos.

Las suturas fueron realizadas con hilo vicryl, que tiene la propiedad de ser absorbido por la piel, por lo cual la mayoría de los niños intervenidos se presentó a los chequeos médicos con las heridas cicatrizadas.

“Son importantes las evaluaciones postoperatorias, como toda cirugía, para evitar complicaciones, para seguir con las terapias de lenguaje”, expresó Santiago Pesántez, jefe de la delegación de cirujanos.

El especialista auscultó a los pacientes. Tomó fotografías para el seguimiento de las intervenciones. Dio recomendaciones a los padres y les informó que los próximos chequeos serán el 30 de agosto. Ayer tenía previsto evaluar a los 23 menores restantes  en su consultorio, en Quito.

Para la mayoría de niños era la primera cirugía de corrección de las malformaciones. Aunque otros, como Sebastián Cisneros, de 4 años, tuvieron la oportunidad de someterse a operaciones complementarias.

Él llegó con su madre Carmen Herrera desde Cuenca (Azuay). La noche anterior a la operación, ambos –al igual que otros pacientes  que no habitaban en Guayaquil– durmieron en un albergue, ubicado en la ciudadela La Atarazana. El domingo pasado madrugaron para llegar  temprano al hospital. Herrera reflexionó: “Valió la pena el sacrificio”, mientras miraba a su Sebastián.

Cirugías

Campaña

Los cirujanos de Operación Sonrisa tienen previsto seguir con la campaña en Lago Agrio, donde estarán del 27 al 31 de  agosto; y en Esmeraldas, del 17 al 21 de septiembre.

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