Las potencias occidentales instaron este lunes a Rusia a que acepte un alto el fuego inmediato en Georgia, después de que Tiflis acusó a Moscú de adentrarse más en su territorio y de buscar derrocar al presidente Mijail Saakashvili.
Rusia justifica su incursión en el intento de Georgia por recuperar el control sobre la región separatista de Osetia del Sur, que ha causado cruentos enfrentamientos.
El Departamento de Estado estadounidense dijo que los ministros de Relaciones Exteriores del Grupo de las Siete naciones más industrializadas habían acordado apoyar una mediación internacional, para poner fin a la crisis e instar a Rusia a respetar la integridad territorial de su vecino.
Moscú no se mostró con ánimo de un compromiso.
Funcionarios del Ministerio de Defensa ruso criticaron a Georgia por no cumplir con un alto el fuego anunciado el domingo, y el primer ministro Vladimir Putin atacó duramente a Estados Unidos por usar una mentalidad "cínica" de la Guerra Fría, al respaldar a su estrecho aliado Georgia.
Sobre el terreno, funcionarios del Ministerio de Defensa rusos dijeron que Georgia continuaba disparando al territorio disidente pro ruso de Osetia del Sur -la provincia que está en el centro del conflicto- pese a anunciar el domingo un alto el fuego unilateral.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, se preparaba para volar el martes a Georgia y Rusia en una misión de paz, luego de una ronda de viajes diplomáticos por parte de su ministro de Relaciones Exteriores.
No quedó en claro qué podría lograr su visita. Francia ostenta actualmente la presidencia rotatoria de la Unión Europea.
Las relaciones entre Rusia y su pequeño vecino se deterioraron en parte por las ambiciones georgianas de unirse a la OTAN.
El candente conflicto estalló el jueves pasado cuando Georgia envió fuerzas repentinamente para recuperar Osetia del Sur, que se separó de facto del dominio georgiano en la década de 1990.
Moscú respondió con un ataque de sus fuerzas, mucho mayores, que el domingo desplazaron a las tropas georgianas de la devastada capital de Osetia del Sur, Tskhinvali. Rusia dice que 1.600 personas han muerto en los enfrentamientos, y miles más están sin hogar, aunque las cifras no pudieron verificarse independientemente.
Mujeres y niños lloraban el lunes en las calles de Tskhinvali, mientras observaban la destrucción en medio de los continuos bombardeos georgianos. Las tropas rusas distribuían agua y alimentos en camiones.
Una residente mayor contó cómo se refugió durante el bombardeo en un sótano con su nieto de 7 años.
"Mi nieto gritaba: Tío Putin, por favor ayúdanos, ayúdanos para que los georgianos no me maten!. Estaban gritando y llorando, fue terrible, una pesadilla", señaló la anciana.
Muchos de los habitantes de Osetia del Sur tienen un origen ético diferente a los georgianos y cuentan con pasaporte ruso.
"Gracias a Dios que han venido los rusos. Está mejorando", agregó.
Afirmaciones contradictorias
Rusia y Georgia se enredaron el lunes en una amarga guerra de palabras sobre su conflicto, con numerosas afirmaciones y negaciones y pocos hechos verificables de manera independiente.
Saakashvili dijo a periodistas que Rusia "desea reemplazar al Gobierno en Tiflis" y afirmó que Moscú quiere tomar control de las rutas de energía que atraviesan la región, un punto clave para el abastecimiento energético de Europa.
Moscú insistió en que no había movido sus tropas más allá del territorio de Osetia del Sur y una segunda región separatista, Abjasia, y dijo que no avanzaría hacia Georgia.
Pero un portavoz del Ministerio del Interior georgiano dijo este lunes por la tarde que las tropas rusas habían avanzado 40 kilómetros desde Abjasia hacia la ciudad de Senaki, dentro de Georgia. En lo inmediato no pudo verificarse la afirmación.