Los atentados ocurrieron pese a las medidas de seguridad por los Juegos Olímpicos.
Hombres armados con bombas caseras, algunos de ellos atacantes suicidas, se enfrentaron ayer con la policía en una ciudad del occidente de China muy alejada de los Juegos Olímpicos, informaron medios de prensa estatales. Siete atacantes y un guardia de seguridad murieron.
El episodio ocurrió en la intranquila región musulmana de Xinjiang, pese a que las autoridades chinas acrecentaron drásticamente las medidas de seguridad para los juegos y luego de que un grupo islámico militante vinculado con Al Qaeda amenazó con perturbar el evento deportivo.
La agencia noticiosa Xinhua dijo que una explosión ocurrió en edificios del gobierno del condado de Kuqa ayer por la madrugada. Los militantes usaron artefactos explosivos fabricados con tubos, bombonas de gas y tanques de gas licuado.
El ataque más grande habría sido contra la oficina de seguridad pública en Kuqa. Los irregulares condujeron un vehículo de tres ruedas con explosivos al complejo de las fuerzas de seguridad a las 02:30. Poco después ocurrió una explosión que mató a un guardia, hirió a dos policías y a dos civiles, y destruyó dos patrulleros policiales.
La policía abrió fuego contra los atacantes, matando a uno. Otro hizo estallar explosivos que llevaba en su cuerpo, hiriendo a un tercero, y un cuarto manifestante fue capturado.
Seis horas más tarde, estallaron enfrentamientos en un mercado cercano, donde la policía halló a cinco atacantes que lanzaron bombas en contra de la policía.
Mientras, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, presionó a China por una mayor libertad religiosa durante conversaciones con los líderes comunistas del país tras visitar una iglesia de Pekín.
El mandatario pasó el día combinando la diplomacia con la diversión de los Juegos Olímpicos. Más tarde, conversó en privado con el presidente chino, Hu Jintao, en el elegante complejo Zhongnanhai,
OTROS SUCESOS
El lunes de la semana anterior murieron 16 policías fronterizos en un ataque en Xinyang, donde la mayoría de la población es musulmana. El sábado, dos estadounidenses, parientes del entrenador del equipo de voleibol de Estados Unidos, fueron apuñalados. Uno murió.