La parte del Génesis en la Biblia cita a siete vacas gordas que fueron devoradas por otras tantas vacas extremadamente flacas. Las primeras simbolizaban los próximos siete años de abundancia y las segundas, las penurias y necesidades que iban a enterrar la prosperidad. Traigo a colación la leyenda por el “peso en libras” que para ciertas estrellas hollywoodenses también ha generado que los tiempos sean de gloria o apremios.
Capturar la esencia de un personaje determinado ha hecho que actores y actrices se sometan a dietas para bajar o subir de peso que en ocasiones ponen en riesgo su salud.
Como dice el Chapulín Colorado, “lo hice intencionalmente para...” protagonizar con acierto a la heroína de los tiempos modernos Bridget Jones, hablo de los 10 kilos que subió Renee Zellweger. También la metamorfosis a la que se sometió Charlize Theron para su rol de asesina en Monster.
Para representar a un hombre con personalidad torturada que debe enfrentarse a sus propios demonios en El maquinista, el guapo Christian Bale perdió 30 kilos, me costó creer que el fornido Batman de ahora fue un raquítico demente.
El cuerpo de los artistas es parte de su trabajo, pero cuando se traspasa las barreras es peligroso. Matt Damon bajó 20 kilos para interpretar a un adicto a la heroína, la actuación le significó buenas críticas pero serios problemas con su salud.
Y de la actuación quiero pasar a la realidad en casos patéticos de bajar o subir de peso. Del grupo de las primeras, Hilary Duff sufrió desórdenes alimenticios que la llevaron a lucir sumamente delgada. De casos de anorexia comprobados: Kate Moss, Nicole Richie. La anorexia es vista por algunos como una enfermedad “deseable” para pertenecer al mundo del glamour y belleza propio.
Aplaudo la decisión de las autoridades francesas que han prohibido la difusión de imágenes de mujeres excesivamente delgadas por vía impresa o digital. Los profesionales de la moda, la publicidad y los medios de comunicación se comprometieron a respetar la medida.
El otro lado de la moneda, la gordura: los años, el exceso de comida, el metabolismo las desfigura. Britney pasó del “cuerpazo” al “lonjazo”, puede escudarse en sus embarazos, pero ha sido fotografiada en múltiples ocasiones con bolsas de comida chatarra que a su vez seguramente las consume por ansiedad producida por su depresión. En la misma cadena está la ex delgada Jennifer Love-Hewitt, protagonista de Sé lo que hicieron el verano pasado.
Una de mis gordas favoritas, Kristie Alley, recordada por la película Mira quién habla, en donde mostraba una hermosa figura, llegó a pesar 100 kilos y aunque tomó con humor su sobrepeso ya no era solicitada para otras producciones. Ahí le surgió una buena idea. Una miniserie sobre sí misma mostró su realidad profesional y su lucha contra la báscula, así nació Fat Actress. No es fácil lidiar con el peso. Me pregunto, si nadar es tan bueno para la figura, ¿por qué las ballenas son tan gordas?