 |
| ::::::::: M E N Ú :::::::::: |
 |
|
| |
|
|
 |
| Danzas Jazz, 20 años de teatro musical |
Fotos: Víctor Álvarez
Lo que empezó como un reto de poner actores, bailarines y cantantes en una obra musical en el escenario, en 1988, es hoy un éxito reconocido. El público guayaquileño y ecuatoriano disfruta de obras con guiones propios y recientemente de la mano de Disney.
El sueño de niño de José Miguel Salem cumple este mes dos décadas de realización. Todo empezó como un anhelo suyo de incursionar en el campo artístico, aunque sin saber bien cómo. Hasta que llegó a Nueva York, conoció Broadway y se enamoró del teatro musical. Desde entonces supo que eso era lo que quería hacer de su vida.
Se propuso montar una obra similar en Guayaquil y, con solo 24 años, reclutó bailarines, cantantes y actores, y armó guiones para su primera presentación: Una noche en Broadway.
Así nace Danzas Jazz, primero como una compañía de teatro musical en una época en la que, dice Salem, “era más fácil irte a la Luna que montar una comedia musical”, y dos años después como una escuela de formación.
Hoy, a sus 44 años y con más de 16 obras puestas en escena, Salem sueña con llevar sus espectáculos al exterior y expandir su escuela. En este reportaje gráfico, desarrollado en su segunda casa, el Teatro Centro de Arte, José Miguel cuenta para La Revista divertidas memorias de sus obras. (K.V.)
Una noche en Broadway, 1988. “Fue mi primera obra y en la que más anécdotas tuvimos. En la segunda función de este musical estábamos Carla Sala, Yesenea Mendoza, Mike Albornoz y 20 bailarines más, cuando de repente el público se comenzó a parar y a salir de la sala. Yo entré en desesperación y nos preguntábamos ¿por qué se están yendo? Quizás no les gusta. Pues resulta que se estaba dando un fuerte temblor y nosotros nunca lo sentimos. Fue un día genial”.
5 grandes de Broadway. “Sí que pasaron cosas graciosas en esta obra, que fue una oda a la famosa calle de Nueva York. Patricio López tenía que bajar en un columpio de la tramoya, pero el jefe de escena se olvidó de hacer ese decenso. El pobre quedó guindado entre las luces. Cuando la canción comenzó a sonar y no había cantante, el jefe de escena se percata y lo comienza a bajar, y él, en desesperación, se tira del columpio para seguir la canción, pero se cae en frente de casi mil personas. Salió cojeando del show”.
The Magic of Christmas, 1997. “Esta obra sí que nos costó mucho trabajo, pero realizarla fue grandioso y con bastantes cambios escenográficos. En uno de estos cambios mi mamá, Patricia Macías de Alvarado, entraba corriendo a arreglar una de las escenas a oscuras, y como justo yo salía detrás de ella, nos chocamos, lanzándola casi tres metros afuera del escenario. El telón subió inmediatamente, pero por suerte a mi mamá solo le salió un chichón y el show continuó”.
Latinos, 1990-reposición 2005. “Esta obra fue chistosísima. La gente se divirtió tanto haciéndola. Con ella viajamos hasta Nueva York y Houston. En esta ciudad una bailarina se cayó en una de esas funciones y le dio tal carcajada que se quedó temblando de risa en el suelo y nunca se levantó. Yo le gritaba que se levante y nada, todo el mundo bailaba y saltaba encima de ella. Fue la primera obra de Úrsula y Jefferson”.
La Bella y la Bestia, 2008. “Es el nuevo musical que vamos a estrenar el 5 de septiembre por los 20 años de Danzas Jazz y estamos tirando la casa por la ventana. Hay un derroche de esplendor con Bella, la princesa, y el amo, Gastón, Lumiere y muchos más. Una historia de amor maravillosa y con la garantía de un cuento de Disney. Las experiencias de esta obra se las cuento en el 2028, cuando cumplamos 40 años de aniversario y les tenga nuevas anécdotas, si Dios nos lo permite y da larga vida a Danzas Jazz”.
Aladino (de Las mil y una noches), 2001. “Pablo Mario fue la sensación de este show. Hizo de mi aliado y realmente nos hizo reír toda la obra. Para ese día, la princesa árabe (Silvia Durán) se adelgazó tanto que se le cayó el vestido en la mitad del escenario y Aladino se lo sujetaba para que no quede mal. De paso, Pablo Mario y yo nos olvidamos de salir en una de las escenas y dijimos todas nuestras líneas desde adentro de la tramoya porque ya no había tiempo para salir”.
High School Musical, 2007. “¡Dios mío, esto sí que fue la prueba de fuego para mí! Yo no tengo hijos, por ende, ninguna experiencia con adolescentes. En este musical tuve que convivir durante 3 meses con 22 de ellos, no sé cómo no me enloquecí. Había momentos en que quería entrar con una metralla a los ensayos, pero eso no hubiera gustado mucho a los padres. Igual me taparon la boca porque los chicos fueron una sensación”.
Mágica Navidad, 2004. “Este fue un show que no tuvo una trama específica, fue hecho con cuadros navideños donde la estrella era Papá Noel. Sin él no había show. Un día el actor que lo encarnaba no llegaba y tuvimos que coger a un bailarín flaco y engordarlo con lo que encontrábamos en el camino; parecía un muñeco mal hecho y como no se sabía las líneas, se las íbamos a dictar. Por suerte, diez minutos antes del musical, el verdadero Papá Noel llegó y nos salvó la campana”.
| |