Inicio - eluniverso.com Noticias del Ecuador y del mundo
DOMINGO | 10 de agosto del 2008 | Guayaquil, Ecuador
 Ediciones Anteriores
  
eluniverso.com Suplementos Especiales Servicios Clasificados
Publicidad
Portada
Política
Economía
Sucesos
Migración
El País
Internacionales
Deportes
El Gran Guayaquil
Vida
En escena
Religiosa y Obituarios
Opiniones
Editorial
Columnistas
Cartas al Director
Temas
Fotogalerías
Agropecuario
Un día como hoy
Cuéntamelo todo
El Alquimista
The New York Times
Eloisa dice
Suplementos
Servicios
Cartas a los lectores
cartas@eluniverso.com
 
El voto que daré

Antes de que los agoreros del mal y los detentadores del poder total –como nunca antes sucedió en la República– nos sorprendan con sus nuevas teorías electorales, debemos dejar claro, por sanidad pública, que los ecuatorianos vamos a un referéndum aprobatorio, de tal manera que si el nuevo proyecto de Constitución va a ser aprobado, necesita la mayoría absoluta del 50% más uno de los sufragantes, sin que en eso nada tengan que ver los votos por el “No”, los nulos, ni los blancos. ¿Estamos claros?

El acto es aprobar mediante el “Sí” ese proyecto de Constitución; lo demás no dejan de ser lucubraciones peligrosas e interesadas. Los ecuatorianos, más allá del “Sí” o del “No”, debemos estar vigilantes de que se cumpla el estatuto dado para tal efecto, y no aceptar otro tipo de posibilidades como una segunda vuelta de no sé qué.

Esto no es una elección, este es un referéndum para aprobar. Si gana, bien por los de la revolución ciudadana. Si pierden, a demostrar finalmente que son demócratas; algo que está en duda por la forma en que han acaparado el poder como nunca antes lo hizo la partidocracia, donde al menos el pastel se lo dividían. Hoy todo es para el Presidente; absolutamente todo, incluidos los organismos de control a los que juraron despartidizar y despolitizar.

Héctor San Martín Jordán,
doctor, Quito

Próximamente el Tribunal Supremo Electoral nos convocará a decidir si aceptamos o no la nueva Constitución.

Cuando ese llamado ocurra, un inmenso sector de ciudadanos no sabremos ciertamente el contenido de esta Carta Magna y votaremos sin conciencia cívica, solo por la necesidad del certificado de votación. Sufragaremos en paquete por el “ Sí” o por el “No”, y como nos será imposible analizar todos los articulados, ignoraremos qué es lo mejor para nosotros, los ecuatorianos.

El siguiente es mi decálogo que me anima a aceptar la nueva Constitución, porque el Gobierno aumentó las pensiones de jubilación y montepío del Seguro Social; las tercerizadoras desaparecieron; se instituyó la tarifa de la dignidad para el pago del precio justo en el consumo de energía eléctrica; me parece bueno el plan de vivienda del Miduvi en reposición de miles de unidades habitacionales que se destruyeron por las  inundaciones; el Presidente dispuso que las empresas petroleras solo tendrán derecho al 1% de los excedentes de las utilidades, quedando el 99% restante en beneficio del país por ser nosotros los dueños del petróleo; se crearon 1.200 plazas de trabajo para los profesores; la telefónica Porta se quedó en el país por quince años más, pero pagando millones de dólares más por uso de la frecuencia en Ecuador; duplicó el bono de la pobreza; Correa ya pagó al IESS $ 440 millones como primer abono a la deuda con el Instituto; el Presidente hizo respetar nuestra soberanía en el concierto internacional por la agresión de Colombia a nuestras fronteras.

Manuel Elías Vélez Ayala,
abogado, Guayaquil


 

El voto que daré II
La nueva Constitución traerá la reelección de Correa, pero no es la medida para liquidar el caudillismo que está empobreciendo al país.

El problema ecuatoriano no solo es de hombres sino de sistemas de estructuras. Es necesario entregar la fórmula eterna de la libertad, agregando a la libertad política la   económica. Quienes gozan de una y carecen de otra no pueden forjar una patria que cumpla con su destino, como constituir una sociedad fecunda que haga factible la felicidad de sus integrantes. Una sociedad donde no exista el miedo, para terminar con la presión del hambre y la ignorancia; donde no te metan preso por reclamar; donde el hombre pueda gozar de una independencia económica porque está dotado de cultura. Mi tesis es la no reelección presidencial que presentaran los famosos asambleístas que sirven al dictador, y que la historia los recogerá como el grupo que no supo superar los problemas del pueblo. Creo que con la no reelección se permitirá a otros hombres con mente lúcida intervenir políticamente para dar nuevas orientaciones al país. La tesis de la no reelección tiene que ser propugnada por todos los que queremos esta patria, aun cuando esta no pueda producirse en la dimensión y profundidad que se reclame.

Creo que la extirpación del caudillismo ya está flotando en el ambiente, no debe haber reelección.

Fernando Raúl Nieto Cepeda,
abogado, Guayaquil
 

Del recurso humano que llegó y redactó la nueva Constitución para someterla al soberano en un referéndum, me queda la duda. Por eso creo que algo falló y faltó de la mayoría de ex asambleístas en la idoneidad de capacidad, jerarquía, experiencia política, análisis, especialmente de lo académico.

Cada grupo pelea el espacio desde siempre. Cada uno cree tener la verdad. Han hecho 20 libretos –para las bibliotecas e historia– a conveniencia, desde que nació la patria en 1830. Unos con el poder, otros por   dinero, amparados en falso idealismo que los convierte  en politiqueros convencidos de realizar lo perfecto con lo bueno y malo que  resulte de esa pantalla llamada Estado, Gobierno, Constitución y democracia.

Ellos merecen un Sodoma y Gomorra para premio al castigo de la codicia, porque olvidaron la necesidad de cambio en los sectores pobres basados en el concepto dogmático de la doctrina e idealismo, el orgánico de la forma, organización y modelo de presentar esta nueva Constitución pragmática con  leyes y un sinsabor que igual aceptaremos.  Hablar de Dios, ateísmo,  chamanes, brujos, religión o doctrina que se practique; no prohíbe respetar ese texto escrito por el hombre como ley del hombre; esa es la Constitución, no es la Biblia. Usted mismo la eligió. Léala y recomiende como yo lo positivo y negativo, pero en el digno escogimiento del talento, con la mesura, reflexión y análisis.

La vida se inicia al unirse el espermatozoide con el óvulo por el proceso biológico de desarrollo con la multiplicación celular; por lo tanto, respetamos al nuevo ser que lo llamamos mórula, embrión y feto en sus etapas antes de ser el recién nacido. De allí empieza como varón o mujer un camino normal a crecer, para formar familia en la semblanza estructural, funcional, mental, moral de pareja macho con hembra; pero respetaremos cualquier contemplación de comportamiento en aptitud y actitud que puede ser de fondo genético, ambiental y social, como para también compartir en estatus especiales el aborto y el homosexualismo sin perjuicio de irrespeto de género ni leyes.
La verdadera pugna y resentimiento es por las instituciones que dan y generan billete más que poder. El Estado es el pastel de toda la vida desde el tiempo de los conquistadores, y en la actualidad. Hay rabietas y hasta envidia de los que estando adentro no pudieron hacer nada, y los de afuera esperaron el turno; mientras  otros  queremos nacer sin que nos maten en la intención de otro  protagonismo político, para seguir con intelecto y honor luchando por Ecuador. Que el pueblo en las urnas sea el gran samurái o el  dios de su propia salvación. Suerte, compatriotas.

Luis Fidel Lazo Pacheco,
doctor, Guayaquil


 

El voto que daré III
Mis hijos y yo no somos entendidos para estudiar toda la Constitución, podemos leerla, pero habrá cosas que solo con ayuda de un abogado experto podremos interpretarlas.

De todos modos, el voto en casa está decidido por desechar  la Constitución. Bastó que excluyeran a Dios.

Carlos Luis García,
licenciado, Guayaquil

Si gana el “Sí”, tendríamos problemas: se trataría de alinearnos más con Venezuela, se alejarían los inversionistas, los fabricantes y empresarios huirían de nuestro país, el precio del petróleo bajaría si se está experimentando con sustitutos de combustibles, y las rentas bajarían.

Además existirían menos empleos y más gente saldría del país, pero esta vez no serían solo campesinos sino más profesionales, y el futuro sería sumamente negro. Si gana el “No”, el Presidente como ser inteligente que es comprendería que su esquema no cuadraría en este país y debería renunciar. Un gobierno provisional tomaría las riendas del Ecuador y se nombraría nuevo presidente. Se  nombrarían nuevos legisladores (no los antiguos), y todo estaría en calma. Lo difícil será que el presidente se conforme, pues cuando una persona llega al poder, es difícil que quiera soltarlo. Véanse los casos de Fidel Castro, Hugo Chávez y tantos otros especialmente de América. Mi voto entonces será por el “No”.

Theosol Acevedo,
Quito

Me alegro que las tres iglesias que se han unido: Católica, Evangélica y  Mormona, que siguen los diez mandamientos de Dios, estén unidas para rechazar la elaboración de la nueva Constitución que va a consulta del pueblo ecuatoriano el próximo 28 de septiembre, ya que defienden el evangelio cristiano y la institución de la familia, célula de la vida.

Todos los ecuatorianos sigamos este buen ejemplo para nuestra vida actual y futura de familia. Mantengamos siempre el respeto en la diferencia que siempre va a haber entre nosotros, pero actuemos con entendimiento y no enfrentamientos, buscando siempre la paz, el  bien común. Que Dios nos ilumine con sabiduría en nuestras decisiones.

Mario Aguirre Castro,
Guayaquil


 

El voto que daré IV
Nunca antes habíamos visto ni escuchado en el Ecuador incitación contra Dios, la Iglesia, sus representantes los obispos, sacerdotes, y la concepción de la vida humana.

Vociferar y tildar de mentirosos a todos los sacerdotes e incitar al pueblo a hacer lo mismo durante las santas misas; dar visto bueno al aborto, a las uniones homosexuales y lésbicas; hacer invocaciones a una diosa indígena falsa desconocida que ni siquiera es invento ecuatoriano; atosigar al pueblo con campaña politiquera permanente para que les dé el voto...

¿Qué les pasa?, ¿se creen los dueños del país por haber redactado un nuevo cuerpo de leyes con el que aspiran a ganar unas votaciones? ¡No, y no lo permitiremos!

Primero Dios, segundo la vida, tercero la familia. Rechazamos eso que llaman nueva Constitución.

Marcelo Guzmán, 
profesor, Quito


A las puertas del referéndum aprobatorio de la nueva Constitución, me parece oportuna la circulación del texto aprobado en la Asamblea Nacional, ya que así la población tendrá la posibilidad de leerla, analizarla, y con base en ello decidir.

Estoy en contra de la manipulación que hacen los partidarios del “Sí”  y los del “No”, ya que ninguno se preocupa realmente de informar a la ciudadanía sobre el proyecto. Lo único que hacen es tratar de convencer a la gente (no de hacerla meditar, peor aún razonar) de que adopten sus posturas, lo cual es una aberración demagógica inadmisible, pues ambos se llenan la boca defendiendo la democracia, pero lo único que hacen es degenerarla, ya que lo único que logran es que las personas voten por tal o cual postura sin conocimiento de aquello por lo cual están sufragando.

Ambos grupos buscan imponer su verdad, no informar. Es nuestra obligación como ciudadanos responsables conocer cada uno de los detalles del proyecto de Constitución, para así decidir libremente, basados en nuestras convicciones, si lo aprobamos o no. Es hora ya que por primera vez en nuestra historia empecemos a vivir en democracia para lo cual esto sería el primer paso.
Leamos, razonemos, y luego votemos.

José Gabriel Coello Seminario,
Guayaquil

Foro de lectores

¿Los cambios que ordenó la Asamblea en el TSE garantizarán la transparencia en el referéndum?

Los cambios que ordenó la Asamblea en el TSE (Tribunal Supremo Electoral) no son una garantía y sospecho que se fragua un fraude.
Rodrigo Dávila,
Guayaquil

No sabemos a ciencia cierta qué habrá en esto, pero sigamos confiando en que las cosas se las han hecho así por el bien de todos y del país.
Cristhina Murillo,
Daule

Señores del Tribunal Supremo Electoral, ¿ustedes son los árbitros o son parte del equipo dueño de casa?; ustedes están en la obligación de aplicar las reglas del juego que  deben ser las mismas para todos, esto es, la Ley de Elecciones.
¿Hasta cuándo van a permitir que solo el equipo de Gobierno y sus aliados puedan promocionar por radio,  prensa,  televisión y todo medio audiovisual posible lo que les interesa que escuche la población?
Siendo ustedes producto de la partidocracia a la que supongo ahora se arrepentirán haber pertenecido, ¿van a ser imparciales en el próximo proceso electoral?, ¿o es mejor, desde ya, obtener un certificado médico que exprese que sufren de problemas de la vista y de los oídos? Recuerden ustedes el refrán “no hagas a otro lo que no quieres que te hagan a ti”.

Rodrigo Contero Peñafiel,
Quito

Estamos en el tiempo de los “cambios”.
Muchos votaron por el “cambio”, y los líderes del mismo hacen efectivamente todos los “cambios” que les conviene.
Las “modificaciones” que la famosa Asamblea ordenó en el Tribunal Supremo Electoral (TSE) son otra muestra de que unos están haciendo y deshaciendo lo que les viene en gana en nuestro pobre país.
Esto solo acarreará más corrupción y no permitirá un buen manejo de los procesos electorales.

No solo las “modificaciones” con respecto al TSE, sino con todo el resto del contenido mismo de las leyes que ellos quieren metérnoslas como nuestra nueva Constitución de la República, anuncian desde ya totalitarismo y falta de transparencia.

Hay que abrir bien los ojos, para que no nos dejemos seguir cuenteando. Todo es un engaño.
Xavier Peralta,
Guayaquil


Los cambios a última hora, que ordenó la Asamblea Nacional Constituyente a los miembros del Tribunal Supremo Electoral (TSE) pusieron en duda su probidad y dicen mucho del regreso de viejas prácticas políticas que queremos extirpar del país. No queremos prácticas viciadas de corrupción de la partidocracia que feneció. Queremos inaugurar un nuevo país con una nueva Constitución acorde a la realidad de nuestra gente. No queremos tampoco tribunales totalitarios parciales con el gobernante de turno que pasen a ser los nuevos dueños del país. Ecuador quiere cambios, pero no que se perennicen en el poder nominando a dedo a las principales autoridades, en este caso, a los miembros del TSE.  Las elecciones que se avecinan serán un paso importante que dará la nación, y es necesario que el TSE esté carente de toda duda en cuanto a su rectitud.
Francisco Galarza,
médico, Milagro

¿Cree  que la Carta Magna que irá a consulta popular es democrática, o por el contrario, totalitaria?

¿Cree que son ciertas las denuncias de que alguien alteró el proyecto de nueva Constitución?

 

 Agenda
Guayaquil
Capacitación

El instituto de turismo Thomas Cook realizará cursos de capacitación de  counter  aéreo, con Amadeus y Sabre, y de inglés técnico de turismo. Informes al  234-8042 y (09) 932-5932.
Más Actividades 
Secciones : Política | Economía | Sucesos | El País | Internacionales | Deportes | El Gran Guayaquil | En escena | Vida
eluniverso.com | Suplementos | Especiales | Servicios


eluniverso.com Noticias del Ecuador y del mundo
Diario El Universo - Av. Domingo Comín y Calle 11 - Guayaquil, Ecuador
Telf.: 593 4 2490000 Fax: 593 4 2492925 P.O. Box: 09 01 0531
Clasificados: 593 4 2495566 Suscripciones: 1-800-DIARIO

Este diario es miembro de AEDEP, SIP, WAN

© Derechos Reservados Compañía Anónima EL UNIVERSO. Todos los Derechos Reservados